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Están subiendo las temperaturas. Y hay ciertas horas que caminar por la calle es agobiante. A veces entrar a un establecimiento , es como el avituallamiento de un corredor te repone o no. Hace unos días entré en una panadería - pastelería de la calle Fort de L’Eau de Maó donde casi puedes ver el mar. Una zona residencial de Maó. Y lo curioso del sitio es que se estaba mejor fuera que dentro.

En su interior hacia un calor debido a las máquinas que no es bueno para las empleadas, ni para los clientes y ni siquiera para los productos que se venden. Llama la atención que se trabaje en esas condiciones, y repetidos años.   

La imagen es muy importante y vivir la experiencia también es importante. Todo es marca. ¿Volveré a ir? ¿Lo recomendaré? Lo que le salva al sitio es que las trabajadoras aún en esas condiciones siempre son amables, aunque las veas pasarse el antebrazo por la frente.