TW

La Semana Santa de este año, ha aportado a sus contenidos y celebraciones religiosas, una inyección de optimismo económico. Desde 2007 no se registraban cifras similares en ocupación y facturación, síntomas de que no solo se recupera el número de visitantes sino también el consumo. El inicio de una temporada turística que se anuncia excepcional obliga a actuar con inteligencia para evitar errores del pasado y aprovechar la oportunidad de la bonanza económica, apoyada por unas circunstancias excepcionales y dramáticas de nuestros destinos turísticos competidores.

Al mismo tiempo, la disminución del paro durante el mes de marzo confirma un punto de inflexión que en el caso de Menorca se ve acentuado al ser la isla de Balears que ha registrado, con un 44 por ciento, el mayor incremento en el número de nuevos contratos. El reto consiste ahora en consolidar esta tendencia positiva y afrontar con valentía los problemas que lastran un modelo económico con debilidades y déficits.

Debemos estar atentos para captar y responder a los nuevos hábitos de consumo. Menorca vive una nueva ocasión para dejar la crisis cuanto antes, pero hay que saber aprovecharla.