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La campaña que inició ayer el Govern para detectar y erradicar el fraude en la contratación laboral constituye una iniciativa acertada. Las inspecciones, que en Menorca sumarán 325 actuaciones, también deben dirigirse contra la economía sumergida, fruto de una industria turística desbordada por una temporada excepcional.

Los resultados finales permitirán evaluar la eficacia del trabajo de los inspectores, cuya plantilla en Balears ha sido reforzada con funcionarios procedentes de la Administración estatal. Ahora nos hallamos en el terreno de las hipótesis y los indicios. El departamento que dirige Iago Negueruela ha promovido esta acción fiscalizadora en base a sospechas, aunque en el sector turístico -no formado únicamente por el negocio hotelero- es donde se concentraría la contratación irregular y la vulneración de derechos. No cabe cuestionar el cumplimiento de la ley, pero resulta discutible tanta publicidad previa que genera una alarma que previene a los infractores. Ha habido un aspecto publicitario excesivo que el Govern debería haber evitado por prudencia.

En todo caso, el anuncio de la campaña habrá generado un importante efecto disuasorio.