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La producción de vino en Menorca ha registrado un gran incremento –durante la última década se ha triplicado- por la calidad de los caldos menorquines, amparados por la indicación geográfica Vi de la Terra Illa de Menorca, lo que impulsa una demanda cada vez mayor. El pionero fue Crispín Mariano Vadell, quien a partir de 1985 con «Ferrer de Muntpalau», empezó a recuperar la antigua y documentada tradición vitivinícola en la Isla.

Después otros emprendedores han creado otras bodegas, con distintas variedades de uva, y hoy los restaurantes menorquines ofrecen vinos producidos aquí, que son apreciados y cada vez mejor valorados al maridar con los platos de la gastronomía local.

Ahora dos empresarios franceses, Cyril Paillard y Jean Moeuix, han alquilado por 99 años la finca Torralba, de 200 hectáreas, situada en la costa sur de Ciutadella, para desarrollar un nuevo proyecto en torno al potencial de Menorca para producir buenos vinos. Han previsto dedicar una superficie de 40 hectáreas a la plantación de viñas, para lo que cuentan con autorización para los primeros 50.000 metros cuadrados. Un proyecto ambicioso e interesante que permitirá dar nueva actividad a una explotación agrícola-ganadera con amplios terrenos que no se cultivan. Al mismo tiempo, recuperarán las cases de lloc, hoy abandonadas, para transformarlas en un agroturismo.