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La renuncia del vicepresidente del Govern y conseller de Turismo, Biel Barceló, que había perdido su crédito político tras incumplir el código ético impuesto por su partido a los cargos públicos además de provocar otra crisis en el Govern del Pacte, pone de manifiesto desacuerdos internos, incomodidades y muchas desconfianzas.

Las dos formaciones que, tras la salida de Més per Menorca, integran hoy el Govern Armengol -el PSIB-PSOE y Més per Mallorca- no logran ponerse de acuerdo para afrontar el relevo de Barceló, ni en la forma ni en la persona para desempeñar un cargo de tanta responsabilidad. La propuesta de Més per Mallorca a favor de Bel Busquets, secretaria general del PSM-Entesa per Mallorca, no gusta en el PSOE al considerar que no cumple el perfil exigible y porque no garantiza que habrá más crisis. La acción del Govern es colegiada y todos sus miembros son corresponsables, en primer lugar la presidenta Armengol. Cabe exigir más responsabilidad institucional y una mayor cohesión para garantizar estabilidad, seguridad y coherencia. Los contínuos sobresaltos, dimisiones, ceses y crisis que encadena este Govern no son aval de gestión eficaz.