TW

Al envejecimiento de la población y la caída de los indicadores demográficos de Menorca debemos añadir otro fenómeno preocupante: la pérdida de peso de los jóvenes en la economía insular. Si hace siete años los trabajadores con menos de treinta años representaban el 14,4 por ciento de la población activa, en la actualidad este porcentaje se ha reducido al 11,9, con una tendencia a la baja que se ha ido acentuando durante estos últimos años.

Mientras la población trabajadora que supera los 45 años es cada vez más numerosa y hoy representa el 45,7 por ciento del total de quienes realizan actividades laborales en Menorca, también se reduce el número de empleados con edades comprendidas entre los 30 y 45 años. Este preocupante escenario tiene su origen en las dificultades de los jóvenes para hallar un empleo y que de incorporen cada vez más tarde al mercado de trabajo. Estos datos invitan a la reflexión y al análisis pero también exigen medidas y respuestas porque ponen al descubierto la debilidad de la estructura socioeconómica menorquina. La estacionalidad del turismo y la precariedad de los contratos no invitan al optimismo porque Menorca se está empobreciendo.