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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció ayer la aprobación de un decreto que incluye un importante paquete de medidas para paliar los efectos del parón económico de España. Un total de 200.000 millones de euros –de los que 117.000 millones irán serán a cargo de los recursos públicos–, el 20 por ciento del PIB del país, se destinarán a garantizar la liquidez de las empresas para poder afrontar los inevitables tiempos de crisis que se avecinan. El cierre forzado de las empresas tiene unas enormes consecuencias laborales, la inmensa de las cuales deberán recurrir a los Expedientes de Regulación de Empleo Temporales (ERTE) para capear el temporal; una fórmula que se ha agilizado y simplificado para su tramitación.

Uno de los aspectos más llamativos del decreto hace referencia a las ayudas de ámbito social, planteadas en previsión de un notable incremento de las cifras de desempleo durante los próximos meses. La respuesta positiva de las Bolsas al anuncio del Gobierno puede interpretarse como un signo de aceptación de los mercados, al menos como primera reacción. El presidente insistió en calificar de «temporal» la crisis económica originada por la alerta sanitaria del coronavirus; pero con una profundidad nunca conocida y una extensión también pandémica. Sobre ambas cuestiones no hay, todavía, ninguna previsión fiable.