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Tras advertir que «lo peor está por llegar y pondrá al límite nuestras capacidades; queda la ola más dura, que pondrá contra las cuerdas a nuestro sistema», Pedro Sánchez comunicó ayer a los presidentes autonómicos que el Gobierno ampliará el estado de alarma durante quince días para frenar la expansión del coronavirus en España. Para ello deberá obtener la autorización del Congreso de los Diputados. Esta medida excepcional, que fue aprobada el 14 de marzo por lo que debía finalizar el día 29. Pero los datos sobre la propagación de la pandemia y el elevado número de infectados y murtos, que han situado a España como tercer país con mayor número de fallecidos, motivan esta drástica medida.

Con esta ampliación, el confinamiento se seguirá aplicando al menos hasta después de Semana Santa. Al mismo tiempo que debe intensificarse la actuación con la crisis sanitaria, el Gobierno debe diseñar y concretar medidas eficaces para atajar la crisis económica. De los 200.000 millones de euros anunciados por Pedro Sánchez solo 17.000 es la transferencia real para las familias y empresas. El resto son avales. El Reino Unido paga el 80 por ciento del sueldo de los trabajadores del sector privado. Y la Alemania de Merkel anuncia «dinero ilimitado» para salvar a las empresas hundidas por la epidemia.