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El Gobierno anunció el sábado que «garantiza los suministros de vacunas» pese a la situación extraordinaria generada por el temporal Filomena, que colapsa gran parte de España. El ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, aseguró que estaba asegurado el reparto de vacunas contra el coronavirus.

Pero ayer la consellera de Salud, Patricia Gómez, admitió que el Govern permanece a la espera de «confirmación del ministro Salvador Illa» por el impacto de la borrasca para no interrumpir la vacunación en Balears. Aún cuando el Govern reitera que «se está cumpliendo el calendario», lo cierto es que el ritmo de suministro a la población es muy lento y no responde a las expectativas generadas. No se comprende que la consellera Gómez diga que no se vacuna los fines de semana porque es suficiente hacerlo durante los días laborales. Tampoco se entiende que califique de «innecesario» pedir ayuda al Ejército cuando es el momento de movilizar todos los recursos: desde el Ejército a la sanidad privada, pasando por farmacéuticos, dentistas y otros profesionales sanitarios para acelerar la vacunación en Balears. La reactivación social y la recuperación económica de Balars dependen de las vacunas.