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El plan de ayudas directas a empresas y autónomos puede representar para Menorca unos 70 millones, una importante cantidad que ha de permitir apuntalar negocios viables en peligro por la covid-19. Esta inyección es necesaria y positiva para facilitar la recuperación. En el caso de Menorca, sin embargo, se queda corta por varios motivos.

La exclusión de sectores, como el calzado, el queso y buena parte del tejido comercial, es una de ellas. A pesar del anuncio de que «se valorará», no parece que la revisión del plan tenga muchas posibilidades, cuando se priorizará la celeridad por su urgencia. Quizás por esas exclusiones, Menorca solo percibirá un siete por ciento del importe total de las ayudas que lleguen a Balears, unos 70 millones, la mitad que Eivissa, que obtendrá unos 140 millones. Es verdad que hay diferencias de composición y estructura económica entre las dos islas, pero no tanta para que en Menorca únicamente se puedan beneficiar unas 2.000 empresas y autónomos por 6.500 en Eivissa.

Menorca se la juega con este plan de ayudas y con los de reconstrucción de la UE. Si no se reconocen las necesidades de la Isla, nuestra recuperación será insuficiente y mucho más lenta.