Aunque el sector turístico coincide en que la recuperación de la actividad, y el volumen de negocio con niveles prepandemia no se alcanzará hasta el 2023, el miércoles se inaugura en Madrid la 42 edición de Fitur que mantendrá sus puertas abiertas hasta el 23 de enero    con 6.933 participantes. Entre ellos, representantes de las todas las comunidades autonómicas, empresas vinculadas al negocio turístico y destinos de 107 países. A diferencia de la feria BIT de Milán, que ha sido aplazada de febrero a abril, y que la ITB ha anulado el formato presencial, Fitur opta por la presencialidad para acelerar el turismo pospademia. En Ifema se aplicarán medidas estrictas para evitar la transmisión del virus. Exigirán el certificado digital a quienes procedan de países de la UE, mientras que los que acudan de terceros países habrán de presentar un test negativo de PCR o de antígenos realizado 24 horas antes. No se podrá entrar con mascarilla quirúrgica al imponerse el uso de las FFP2. La expansión de ómicron frena la recuperación y amenaza el primer trimestre. El sector turístico español y las administraciones lo fían todo a Fitur para transmitir que los viajes de ocio pueden convivir de forma segura con la covid. En los próximos días se sabrá si la decisión de celebrar esta feria de forma presencial es una apuesta arriesgada o afianza la reactivación.