El encarecimiento del precio de los combustibles está teniendo un gran impacto para las familias y las empresas. Balears sufre con más intensidad estos aumentos como lo confirma que sólo tres países de Europa –Finlandia, Grecia y los Países Bajos– tienen la gasolina más cara en toda la Eurozona que las Islas. Un dato que da cuenta de la dimensión del problema y su incidencia negativa en el conjunto de la sociedad y la economía de Balears.

La subida de los combustibles incentiva la inflación y provoca un efecto arrastre sobre otros sectores básicos, desde el transporte a la alimentación. Influye la invasión rusa de Ucrania, y el margen de maniobra se reduce a los gravámenes fiscales sobre las gasolinas. Del mismo modo que el Gobierno de Pedro Sánchez ha aceptado rebajar el IVA de la factura eléctrica, es previsible y necesaria una medida similar en los combustibles.    El sector del transporte vuelve a dar muestras de descontento ante la nueva escalada de precios, entre otras razones debido a que la subvención de 20 céntimos por litro ya ha quedado anulada por las últimas subidas hasta situarse –tanto en gasolina como en gasóleo– por encima de los dos euros el litro. La familias también notan esta escalada sin que sea posible zafarse de sus consecuencias debido a la, todavía, ineficiencia del transporte público. Hay que actuar, y pronto.