La inflación del 1,8 por ciento en junio dispara la tasa anual al 10,2 por ciento -la más alta en los últimos 37 años- y tiene efectos demoledores para las familias y las empresas de España porque el poder adquisitivo se ha deteriorado tanto en un mes como durante todo el año 2018. Definida como el ‘asesino silencioso de tus ahorros’ y el ‘impuesto de los pobres’ al reducir la capacidad de compra de quienes no aumentan sus ingresos en la misma proporción que suben los precios, la inflación castiga al conjunto de la población y retrasa la reactivación económica. Es preciso adoptar medidas porque mantener el mismo gasto que hace un año supone para los hogares españoles 260 euros más al mes y que un salario de 20.000 euros anuales perderá más de 2.00 euros de poder adquisitivo, además de pagar más impuestos. Las medidas del Gobierno de Pedro Sánchez han sido insuficientes y no serán eficaces con una inflación de dos dígitos. Y cuando la inflación subyacente, que no cuantifica la energía y los alimentos frescos, aumenta el 5,5 por ciento, se necesitan otras decisiones. Es el momento de impulsar un pacto de rentas, como se hizo en España hace 45 años, cuando la inflación alcanzó el 23 por ciento. Exige voluntad de acuerdo, diálogo y entendimiento que implique al Gobierno y la oposición. A Pedro Sánchez le corresponde liderar esta iniciativa, que no se puede demorar.