El Gobierno y los agentes sociales se emplazaron ayer a seguir negociando la reforma de las pensiones. Concretamente, la subida progresiva de las bases de cotización, la pensión máxima y el periodo de cómputo para el cálculo de la jubilación. El ministro de Inclusión y Seguridad Social, José Luis Escrivá, apunta a la elevación «suave y gradual» de la pensión máxima y de la base máxima de cotización, así como el método para calcular las pensiones.

El aumento de la base máxima y de la pensión forman parte del Plan de Recuperación para recibir los fondos Next Generation UE. La Comisión Europea ya instó al Gobierno PSOE-Podemos a modificar el número de años para ampliar el periodo y suavizar el impacto de las nuevas jubilaciones sobre el gasto y la deuda pública. El ministro Escrivá descarta que se vaya a ampliar de 25 a 35 años el periodo para la cuantía de la jubilación, pero apunta «pequeños ajustes» para mejorar la equidad.

Es preciso acabar con la incertidumbre sobre esta reforma, teniendo en cuenta que los fondos de pensiones privados se desinflan por el recorte de los beneficios fiscales, erosionando la jubilación de tres millones de ahorradores. Se trata de afrontar el déficit de un sistema que en los próximos años deberá afrontar una avalancha de jubilaciones, lo que implicará más aportaciones y menos prestaciones.