Los incentivos del IB-Salut a los médicos para reducir las listas de espera en los centros de salud de Balears provocan la falta de facultativos en el área de urgencias. Una grave contradicción que se ha acentuado durante este verano y que pone de manifiesto una mala gestión de los recursos en la sanidad pública de las Islas. La Conselleria de Salud debe afrontar y dar respuestas a la saturación del sistema sanitario público del archipiélago. Las demoras quirúrgicas y en las consultas de especialistas ya son crónicas, pero los retrasos se extienden en Atención Primaria, donde las citas se adjudican con demoras. La falta de personal, en especial médicos y enfermeras, es clamorosa y no atiende la demanda, que aumenta en paralelo a los incrementos de la población.

El Govern, a quien corresponde garantizar la calidad de la atención sanitaria, ha de aceptar que las peonadas, como cualquier otro incentivo, trasladan las carencias de uno a otro departamento. Las soluciones temporales ya no existen cuando es preciso resolver un problema crónico, las medidas a adoptar deben ser de calado y no meras acciones puntuales. Mantener un sistema público de salud de calidad como el que demanda Balears requiere enormes recursos para su financiación, en caso contrario será preciso reducir sus prestaciones. Esta es la auténtica y difícil ecuación a resolver.