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Una consulta urgente a las bases de Unidas Podemos para obtener el visto bueno a las negociaciones con Sumar confirma la improvisación con la que la cúpula de la formación morada, en especial su secretaria general, Ione Belarra, ha actuado con la líder de Sumar, Yolanda Díaz. Unificar la propuesta política de las formaciones a la izquierda del PSOE es condición indispensable para tener opciones a conservar el poder tras las elecciones generales del 23-J. La división provocaría una sangría de escaños irreversible, circunstancia que los dirigentes de Unidas Podemos han descubierto en el último momento.

El acercamiento entre Unidas Podemos y Sumar se ha visto entorpecido por el antagonismo personal entre Díaz, Belarra e Irene Montero a pesar de que las tres están sentadas en el Consejo de Ministros de Pedro Sánchez. Las traiciones y deslealtades se han impuesto en la mesa de negociaciones. Con independencia del resultado final, la alianza entre Unidas Podemos y Sumar, caso de materializarse, llegará muy maltrecho. Ambas formaciones se niegan a    admitir su fracaso en el 28-M, mientras que la demora en el acuerdo propicia fórmulas alternativas, como el caso de la candidatura de Sumar y Més en Balears. Todo este cúmulo de errores dibuja un escenario que lastra las posibilidades electorales de la izquierda en el 23-J.