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El 5 por cien del mercado inmobiliario son pisos que se venden con okupas en el interior. Hay otro dato más inquietante: la mitad de los inmuebles que se ofertan en portales vinculados a entidades financieras también tienen intrusos. Es una realidad que aumenta año tras año y que pone de manifiesto que muchos propietarios víctimas de esta práctica no quieren esperar los largos plazos de la Justicia para conseguir el desalojo, y optan por perder importantes cantidades de dinero. A

lgunos de estos pisos okupados, que solo acarrean problemas y disgustos, se venden con un 75 por cien de descuento. Y cada vez hay más particulares que se arriesgan a comprar una casa okupada, porque los precios del mercado inmobiliario están disparados y reporta amplios márgenes de beneficio. Este sector está recalentado, tensionado y distorsionado, con unos alquileres desorbitados. Los elevados precios impiden el acceso a los más vulnerables y la mayoría de jóvenes, que tampoco logran emanciparse. Ante esta escenario, cada vez más difícil y un mayor número de familias afectadas, urge la aplicación de otras medidas para dar respuestas eficaces e inmediatas. Debe agilizarse la expulsión de quienes entran y ocupan casas ilegalmente, y, al mismo tiempo, facilitar en lugar de restringir la construcción de nueva vivienda para dar respuesta a la gran demanda.