Ciutadella. 23 junio 1957. D. Ricardo Squella Martorell, Marqués de Terranova, Caixer Senyor del Bienio 1956-57 saliendo de su domicilio. - Foto Studio Hernando. Regalo de D. Ricardo a su amigo Gregorio Caules (Archivo M. Caules)

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La fotografía publicada el pasado sábado era una de las imágenes más contempladas desde el almacén donde tuvo lugar la entrevista a Pepe Fuguet, asiduo des magatzem, nacido en 1873, otorgándole un atractivo especial ante los asistentes, que a buen seguro, alguno más habría de aquellos tiempos.

Por su manera de ser, charlatán, buen orador y memorión me llevaron a anotar los actuales escritos sabáticos con los que gozo un desastre. Haciéndome confrontar archivos y otros documentos, per no dir cap disbarat. Comprobando, que de momento…sa cosa va bé, Déu dirà.

Afuera el maestro de ribera y su ayudante daban los últimos toques a una embarcación, nova de trinca. Mientras tanto, uno de los hijos del propietario, con mano decidida se dispuso a rotularle en la proa Spukni. Pocos eran los que sabían su significado, el padre de uno de los calafates comentó, Jo sí que se de que va s'asunto, en Pilo es barber, em va dir que és un aparato que va a sa Lluna.

Se trataba de una tarde especial. Distinta a las de primavera, un placer el charlar en el interior de aquel santuario (me refiero al magatzem). Todo indicaba la proximidad del día de san Pedro, patrón de los pescadores, le pregunté como se celebraban en su infancia y juventud, indicándome que aquella, junto a la de San Juan, se festejaban con vistosas cucañas, terrestres y marítimas, animados bailes en todas las barriadas, aprovechando el buen tiempo. Por San Juan daba la sensación de festejar las patronales.

Intentó hablarme de sobreposats, a lo que tuve que decirle…turi… turi…, no sabia a que se refería. Hizo un cambio de cara, arqueando sus gruesas y negras cejas, añadiéndole… señor Pepe, no se de que me está hablando.

-Sí ,Margarita, sí, los sobreposasts, son es caixers…! Ah…açò són figues de otro panero…

Era el sobreposat , un individuo que percibía una paga anual del ayuntamiento, venia a ser un empleado más. Cada ayuntamiento, disponía de sus sobreposats, que los había de todos los oficios o gremios. Las cofradías tenían els seus caixers y su bandera, que llevaba el más joven de la comitiva devant, devant. Además de joven, debía pertenecer a una casa adinerada a la vez que de buen nombre. El joven caixer o mayordomo hacia el recorrido junto al sacerdote capallana, encargado de decir la misa de completas o víspera de la festividad y por supuesto la del día del santo que se celebraba .

Debió ser diferente observar sa qualcada por las estrechas callejuelas de nuestra ciudad, compuesta por los gremios con es fabioler, que no tan sólo había uno, como en la actualidad, cada gremio disponía del suyo. Viene a ser lo mismo que la procesión del Viernes Santo que se arma un guirigay, cada cofradía disponía des seus sonadors.

D. Pedro Riudavets Tudurí escribió: La fiesta de san Juan, se ha celebrado siempre con fogatas y bailes de noche, que nuestros mayores llamaban encantats o sorteados, encontrándose en casi todas las calles al igual que los monigotes, rellenos de paja vestidos estrambóticamente, bujots, cosas de origen remotísimo, que es probable se remonten al tiempo de los romanos y tomados de los orientales, quizás. Pues aun entre los árabes se celebra semejante fiesta de fogatas, como las hemos visto con profusión en Alejandría, y oírles a sus vecinos, en su habla franco-morisca, de San Juan venir, gandula andar, manifestando, que cuando llega la festividad de san Juan, desaparece la peste- gandula- expresándose la alegría del pueblo con fogatas.

La colcada de Ciutadella, que parece fue la más antigua de la isla, disponía de la cabalgata con cuatro mayordomos caixers que representaban los estamentos de la población . Mientras que en Mahón, que tan celebradas fueron las festividades de aquel 24 de junio pasaron dejando su día grande al dedicado a la de Gracia.

Últimamente, la parroquia de san Francisco, intenta recuperar la celebración eucarística de sus feligreses en es Pla des Vergers finalizando la festividad con una deliciosa merienda compartida, dando solemnidad a san Juan.

Lo mismo sucede con san Pedro, jamás volverá a ser la antigua fiesta, como tampoco la que fue en mi infancia, pero bueno es que el ayuntamiento la promueva, algo es algo.

Hablando de fiestas, de suntuosidades, gastos y despilfarros, involuntariamente, desvíe la conversación en algo tan importante como fue, ha sido y será, s 'asunto des doblers.

Preguntándole, ¿cuál era la moneda que se usaba?

En tiempo de aquellas antiguas celebraciones la moneda era de plata, consistía en: duros, medios duros, pesetas, medias pesetas, columnarias, medio columnarias, y onces, cuartos de columnarias, i poca cosa més.

En tiempos que no existían los carros de transporte,¿cómo se subían las mercancías?

Frecuentemente, los vecinos de las calles colindantes de subida del muelle a la ciudad, observaban el paso de cuatro hombres grossos i forsusts, que las subían de una manera muy peculiar. Disponían de cuatro barras de hierro, que hacían las veces de sostén, con las mismas transportaban toda clase de bultos. También, los lomos de las caballerías servían para subir y bajar materiales de todas clases.

Los barriles o bocoyes, se hacían ir rodando. No era lo mismo inducirlos hacia arriba que hacia abajo. Siendo un grave apuro, al bajar las cuestas , en más de una ocasión, fueron a parar al mar, ha hivia crits grossos.

Como curiosidad o anécdota, me explicó, que cuando vino la esposa del duque de Montpensier, llamada princesa de Asturias,( suegra de Alfonso XII) al visitar Mahón, fue subida, desde el muelle, en una silla de manos. Debió ser una butaca, perteneciente algún juego de sillería, de las muchas que se encontraban, en diferentes salones del Ayuntamiento, los propios carpinteros de la casa la debieron adecuar para ello.

Hoy, al repasar la conversación, observo que mi interlocutor me llevaba por donde a él le apetecía, tanto, que a continuación deseo tomara nota de las funerarias.

Fue el propio José Fuguet es guapo, quien deseó hablarme de la competencia que se llegó a originar entre dos de las establecidas. La llamada Antigua Funeraria de J. Roselló y Triay, que se encontraba en la calle Cos de Gracia 67, donde se encargaban por completo de la administración de entierros para lo cual contaba con personal y efectos necesarios a fin de atender con puntualidad y esmero al servicio de este respetable público ( servicio día y noche) En el panfleto se puede leer: Las personas que necesitan de nuestros servicios, se servirán pasar aviso a este despacho, de palabra o por escrito. En este antiguo y acreditado establecimiento se iban recibiendo lujosos y acreditados surtido de adornos para los ataúdes de su especial fabricación, a precios económicos.

Mientras tanto, se había constituido una sociedad denominada La Funeraria de Nuestra Señora de Gracia, al objeto de dedicarse a la confección de ataúdes de todos precios y dimensiones. Habiendo establecido su domicilio en el Puente del Castillo número 5, donde serán atendidas, tanto de día como de noche, cuantas personas necesiten de los servicios.

Creo no es el momento de escribir sobre es bauls, lo iba dejando para otra ocasión, tan sólo adelantar, que nada tenían que ver con los actuales, tan altos y anchos. Que apenas caben en los nichos de nuestros cementerios. Eran mucho más bajos, algo más anchos en lo alto, estrechándose a medida que se acababa el mismo, en forma trapezoidal. El exterior iba forrado de tela negra mate.

El suegro del maestro de ribera allí presente, hizo virar la conversación, haciéndome saber, que cuando el tendría unos 25 años, (1897) Pablo Ruiz Verd, uno de los hermanos de la Anglo, presentó una solicitud de registro para una mina de cobre. Se encontraba en la finca de So n'Arret del término de Mercadal, con el titulo de la Morena. Antes llamada La Constancia.