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Lo juro. Me da más temor llamar a según qué operadoras telefónicas que meterme en una piscina infestada de tiburones, pirañas y osos panda haciendo snorkel y que tenga sangre en lugar de agua para que los 'animalicos' se vuelvan más feroces. Alguna noche me he despertado en mitad de una pesadilla en la que intentaba arreglar un problema telefónico llamando al mil cuatro (así queda más disimulado qué compañía utilizo) y la facilidad con la que la telefonista no me escuchaba o no me quería entender me exasperaba hasta el punto de que una gota de sudor frío me galopaba por la espalda antes de ponerme a gritar como un loco.

Yo creo que ese pasotismo en dosis industriales que atesoran tiene cierto punto de voluntariedad. Vamos, amigo lector, para que me entiendas creo que se ríen de nosotros en nuestra cara. Mi madre se ha ganado unas parcelitas en el cielo esta semana. Ha comprobado en primera mano y profundamente el 'modus operandi' de esta gente mientras despilfarraba horas y horas y más horas aferrada al teléfono y a una musiquita de espera que de seguro que le ha provocado algún trastorno. Creo que está preparando algún tipo de bomba casera con la Termomix, la Minipimer y la olla de hacer caldo y me temo que se tomará la justicia por su mano a golpe de Goma-2.

Es broma. Pero sí que la he visto muy quemada por la poca disposición que han mostrado la mayoría de homínidos con falta de criterio y voluntad que la han atendido y que en lugar de solucionar todos los problemas que teníamos del tirón, optaban por arreglarlos por fascículos. Supongo que se han contagiado de la moda que cada septiembre inunda nuestras televisiones ofreciéndonos colecciones por entregas semanales de cualquier cosa.

Y, llegados a este punto, mi reflexión es: si puedo construir mi propio coche de carreras por fascículos siendo como soy un completo inútil para los trabajos manuales, ¿por qué no les regalan a los teleoperadores que lo necesiten -que no son todos- un poco de eficacia laboral y ganas de hacer bien su trabajo? Aunque sea en pequeñas dosis semana a semana. Lo mismo hasta la gente se pone de mejor humor.
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dgelabertpetrus@gmail.com