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Gobierno y agentes sociales apuran las últimas horas para intentar alcanzar un acuerdo sobre la reforma de las pensiones. Todas las partes manifiestan la mejor disposición, sin embargo el acuerdo no se prevé fácil, sin que se den cesiones muy importantes, que podrían reducir el alcance de la reforma o que podrían implicar a los sindicatos y a la patronal en un compromiso a más largo plazo sobre las pensiones. El acuerdo es necesario para que los cambios importantes sean aceptados y sean eficaces para el futuro del sistema público de pensiones. Estos deben ser los objetivos reales de la negociación. Las motivaciones políticas no han de condicionar este posible pacto. Es cierto que el PSOE lo necesita más que nadie, sin embargo las cesiones que habrá de hacer el Gobierno no han de supeditarse a las urgencias del partido. Por su parte, el PP, que vive un clima de euforia prematuro después de su convención de Sevilla, hace bien en apostar por la conveniencia del acuerdo. La fecha límite es el viernes de esta semana, cuando el Gobierno tiene el compromiso de presentar al Congreso el proyecto de reforma de las pensiones. De la calidad del acuerdo dependerá la calidad de vida de muchas personas en el futuro.