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En los 90 seguía la gala de los Goya por trabajo. Desde hace unos años veo la ceremonia por simple curiosidad, y se puede decir que la del pasado domingo fue muy diferente a cualquier otra por culpa de Twitter. Opté por seguir también la fiesta vía la red social al quedar atrapado en la discusión entre el político popular Esteban González Pons y el periodista Ignacio Escolar. El tema de debate, si TVE había censurado las protestas contra la Ley Sinde a la entrada del Teatro Real. Mientras tanto, Nacho Vigalondo salpicaba la velada con sus bufonadas varias. La noche estaba entretenida y más que ver la tele, lo que hice fue escucharla, porque uno no da abasto con tanta información. Sólo levanté la vista para escuchar a un acertado De la Iglesia decir que internet no es el futuro, sino el presente. Y es que de lo que se trata, al igual que sucede con los medios de comunicación "on line", es de buscar un modelo distinto al actual que funcione para todos.

Y hablando de cine, sabemos que triunfó "Pa negre", pero yo me quedo con otro premio, de menos peso pero igualmente importante. El Goya a "Memorias de un cine de provincias" al mejor corto documental, un trabajo firmado por Ramón Margareto, periodista que ya en 2001 me hablaba de ese proyecto cuando trabajábamos para la misma revista de cine. Diez años después, su obra se ha transformado en un justo homenaje a esos cines en vías de extinción, con mucho más glamour y clase que los de centro comercial.