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Uno lleva toda una vida reflexionando, pese a esa flagelación masoquista de tener que asumir las ignorancias que nos afligen. Ahora mismo les digo que en ese menester, una vida es poca cosa para que la razón nos alcance a comprender que hagamos lo que hagamos, siempre será infinitamente mayor lo que ignoramos que lo que sabemos.

Hay días que me amanecen conflictivos y me da por preguntarme por qué eso o lo otro es como es, en vez de ser de otra manera. ¿Por qué no hay un alma bien pensante que me pase la garlopa por el abrupto intelecto y me explique lo de Afganistán? Llegados a este punto, déjenme que les diga lo cuesta arriba que me viene entender qué cosa han ido a hacer 47 países, agavillados, invadiendo un país de Asia central que está a medio camino entre la edad media y el inmovilismo entretenido con parte del personal trabajando en el cultivo de la amapola para conseguir opio y heroína como un proceso agrario natural que se inicia en los campos de adormidera verde (Papaver somniferum).

47 países modernos, con una tecnología todos ellos avanzada. En algunos casos una tecnología vanguardista en la industria bélica, caso de EEUU, Reino Unido, Alemania o Francia. 47 países que han llevado a la República Islámica de Afganistán unos 150.000 militares, con sus armas de última generación, para enfrentarse a un ejército que en puridad no es un ejército, en una guerra que no parece una guerra, que en cualquier caso se inició el 7 de octubre de 2001 con la llamada "operación libertad duradera".

La organización política y militar de los talibán no admite una comparación homologable con la flamante modernidad tecnológica y organizativa de esos 47 países. Pero cosas veredes, estas son las horas que la victoria de los "okupas" de organizadas, entrenadas y bien armadas tropas, hayan finiquitado lo que fueron allí a hacer.

Diez años, que se dice pronto, y el poderoso ejército de los EEUU primero, y luego hasta 47 países que han mandado tropa, no han sido capaces de dejar las cosas mejor de lo que estaban. Puede que incluso las dejen peor.

Soy incapaz de comprender el David y el Goliat de Afganistán, un Goliat de 47 países y un David, los talibán, que tan solo el 28 de junio de 2010 pasan de ser una milicia desperdigada por las montañas a ejército más o menos organizado. Un ejército que, en cualquier caso, nunca ha contado con más de 25.000 efectivos, en el más optimista de los cálculos, 30.000. ¿A dónde va un ejército de 30.000 hombres nutridos de una milicia indisciplinada, mal armada, sin aporte sanitario ni tampoco por eso de intendencia nutricional, frente a un contingente de 150.000 aguerridos y disciplinados profesionales, lo que se dice una tropa bien armada y bien asistida en lo sanitario y en la intendencia de boca? Pues a pesar de toda esa desproporción, los 47 países han ido a perder una guerra que iniciaron hace 10 años.

El señor Obama ha dicho que EEUU va a empezar a retirar sus tropas de Afganistán. El resto, hasta los 47 países que andan metido en este poco claro y aclarado asunto, harán lo mismo, se irán sin saber por qué se van, porque ciertamente tampoco saben muy bien a que han ido. Conseguir no se ha conseguido instaurar una democracia. Los talibán están más fuertes y radicales que nunca. Los terroristas, con sus masacres, y muy lejos de estar mermados o controlados, y luego el precio que se ha pagado: EEUU más de 1000 muertos, España 96, sin tocar para nada el aspecto crematístico que ha sido tremendo. No se me alcanza a comprender tan alto precio para 10 años más tarde, sin haber conseguido entre 47 países vencer a los talibán, tener que salir de Afganistán. Y allí se quedará el país, con sus fríos y sus calores, con sus inhóspitas montañas, con los cultivadores de adormidera cultivando como siempre han hecho la materia prima del opio y la heroína, los talibán con sus fundamentalismo a lo suyo, el personal sometido, tan sometido o más que siempre, y los que no hemos comprendido nada de nada de esta historia, seguiremos sin comprender, quizá porque ésta, como pocas, es una historia mal contada.