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El Ayuntamiento de Ciutadella debía formar parte del Consejo de Administración de Ports de les Illes Balears, por varios motivos. El primero es por la importancia de la nueva infraestructura de Son Blanc al contar con líneas de transporte de pasajeros y de mercancías. El segundo es la necesidad de que se completen todavía muchos servicios en el puerto exterior. El tercero, por la necesidad de organizar los amarres en el puerto histórico. Y el cuarto, porque en Menorca solo hay dos puertos que dependen de este organismo, el de Ciutadella y el de Fornells y, por tanto, la representación municipal tenía mayor sentido. En el caso de Mallorca, con diez dársenas gestionadas por la Comunidad Autónoma, la unificación de la representación en el Consell se comprende, pero en Menorca carece de sentido. La idea de potenciar un organismo asesor, en el que Ports daría cabida a los Ayuntamientos, planteaba dudas, puesto que duplicaría los ámbitos de debate político. Finalmente, el Govern cambió de opinión y lo notificó con urgencia a última hora de la noche. A pesar de la incomodidad de cambiar los argumentos que antes se han defendido, reconocer el error es positivo. Se pueden reducir costes e incorporar a consejeros privados, pero no eliminar a las administraciones que tienen algo que decir.