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La práctica de las distintas modalidades de ciclismo se ha impulsado en los últimos años en la Isla y hoy, además de una práctica deportiva, representa un producto turístico consolidado y con posibilidades de un mayor desarrollo. La decimoprimera edición de la Vuelta Cicloturista este fin de semana, con 258 participantes, y la Volta en BTT, a final de mes, que contará con unos 500 inscritos, y con lista de espera, son las dos principales actividades, aunque hay otras acciones a destacar, como la ruta de los faros o el museo del ciclismo, o las etapas del Camí de Cavalls. El esfuerzo de los organizadores para mejorar los resultados de estas pruebas merece un mayor apoyo de las administraciones públicas, sobre todo por el interés turístico, ya que ayudan a avanzar en un objetivo tan deseado como difícil de alcanzar, que es la desestacionalización de la temporada. Mallorca ha sabido desarrollar la oferta turística para los aficionados al ciclismo. Eivissa también está creciendo. Menorca debe avanzar en esta línea, mejorando las rutas, con un programa ambicioso de actividades orientadas a la inscripción exterior, y una promoción adecuada en distintos mercados y circuitos especializados para atraer a estos visitantes.