TW
0

El PSOE ha cargado en las espaldas de Alfredo Pérez Rubalcaba la gran responsabilidad de cambiar su partido para que vuelva a conectar con las aspiraciones de la sociedad. Después de haber constatado que los mayores fracasos electorales de su historia, en las generales y en las autonómicas y locales, no se deben solamente a la crisis, ahora, sin renovación de líderes, de momento, se impone la renovación de las ideas y de sus políticas, la forma de llevarlas a cabo. La clase media, de la que todavía forman parte la mayoría de los ciudadanos, necesita que el PSOE ejerza una oposición basada en el interés común y que si vuelve a conseguir el poder, en el ámbito que sea, lo ejerza con responsabilidad. El congreso de Sevilla es un punto de partida para este proceso de transformación. Se ha iniciado en la cúpula y se extenderá hasta las agrupaciones locales. Los socialistas menorquines se han mostrado muy críticos con la gestión de Zapatero. Ni un solo miembro del comité insular aprobó su gestión. Mientras se espera un juicio sobre el "zapaterismo", que corresponderá a la historia, habrá que aplicar el mismo espíritu crítico con la gestión que el PSOE ha realizado en Menorca. Sin duda es una cuestión de ideas, más que de personas.