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Queridos lectores soy una voluntaria de ASPANOB, una asociación de padres de niños con cáncer que presta sus servicios a muchísimos integrantes de nuestra sociedad y a más de los que sus siglas nos indican.

Me llamo Roser Pons Torres, tengo dieciocho años, y además de ser voluntaria soy hermana de un niño que hace ocho o nueve años padeció leucemia. Por lo que les quería contar una historia relacionada conmigo y con esta asociación.

Hace ya unos cuantos años, una mañana de vacaciones, una niña de diez años abrió la puerta de su casa. Al abrirla se llevó una sorpresa, su tía venía a verla para darle una triste noticia. A su hermano se lo llevaban a Palma porque le habían detectado una enfermedad. Por lo que debían hacerle unas pruebas para corroborarla.

Unos días más tarde su padre le comunicó que su hermano padecía una enfermedad llamada leucemia, un cáncer en la sangre. Y que por ello su madre y su hermano debían quedarse unos cuantos meses en Palma de Mallorca para curar la enfermedad.

Durante las vacaciones de Navidad, la niña y su padre, fueron a visitar el niño enfermo. Fue entonces cuando su madre les comunicó que una asociación, ASPANOB, le había prestado su ayuda totalmente gratuita.

Es decir, le habían ofrecido alojamiento gratuito para que madre e hijo pudieran alojarse en unos pisos situados delante del antiguo Hospital, Son Dureta, durante todo el tratamiento del niño.

A lo largo de los meses de estancia en Palma de Mallorca, los padres de la criatura, estuvieron realmente asombrados. Ya que pudieron observar los recursos que esta asociación ofrecía a los desplazados de Menorca e Ibiza, los cuales padecían un cáncer o cualquier otro tipo de enfermedad que conllevara una larga estancia en Palma de Mallorca. A la familia en cuestión le ofrecieron alojamiento, soporte escolar, psicólogos,…

Después de una larga y continua lucha entre la vida y la muerte, el niño se recuperó. Y por fin, después de siete meses y medio de estancia en Palma de Mallorca y de relación con ASPANOB, la familia volvió a estar junta en casa.

Final 1

Y por muchos años pudo disfrutar de la compañía de ASPANOB. Los integrantes de la cual llegaron a formar parte de su vida, su familia y los cuales ayudaron al niño, mediante psicólogos u otros recursos de los que disponían, a superar la enfermedad y lo que supuso para él.

Final 2

A lo largo de los años, a causa de la crisis y la mala actuación de los integrantes de nuestra comunidad o sociedad, todas las familias, como las del niño enfermo, quedaron sin el apoyo y el calor humano de esta asociación.

Y ASPANOB no tuvo los recursos necesarios para llegar a la gente que necesitaba su ayuda. Ya que para superar una enfermedad como esta, es necesaria la actuación de una asociación. Como la que durante esos años dio todo y más de lo que podía para que las familias afectadas llevaran una vida lo más normalizada posible.

Queridos lectores, en sus conciencias y en sus actos queda el elegir el camino correcto para esta asociación y para todos los integrantes que durante los veinticinco años que lleva, ASPANOB, trabajando por nosotros hemos tenido la oportunidad de ser ayudados por ellos.

Por lo que si nuestra sociedad no actúa de una manera adecuada, la crisis nos dejará un suave recuerdo de esta maravilla de asociación. Y muchas familias quedarán desamparadas en situaciones como las que he relatado en esta historia.