Mahón 1960, panorámica de la zona conocida como "El Árbol", donde en 1920 se estudiaba levantar un gran hotel, siendo suplantado por un hospital en 1950 (Foto Balear. E. Hausmann de Palma de Mallorca. Archivo M. Caules)

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Todo apunta a que este verano, "serà xerec". Puede ser un temor infundado, pero tiene la pinta de ser catastrófico. Al escuchar las noticias de nuestras islas, el mundo se derrumba a nuestros pies. Lógico. Se escuchan detalles sobre Mallorca, Ibiza y Formentera, dándonos toda clase de detalles, preguntándonos… Y Menorca . Qué dicen de Menorca, la cenicienta balear. La que menos noticias genera, preguntándonos ¿Acaso nuestra tierra, no es merecedora de ser ensalzada, de que se conozcan nuestras bellezas, nuestra manera de ser, la diversidad que aquí se encuentra, desde los pueblos del interior, hasta su litoral? Mientras tanto, estoy convencida que los que ocupan diversos puestos hacen lo posible para dar el espaldarazo. No cabe la menor duda, conseguirlo, es otra cosa.
Habrá que esperar un tiempo para conocer la efectividad del esfuerzo que en estos momentos se está realizando para dar vida a los menorquines, los actuales heredamos el problema y lo triste del caso es que va pasando de generación en generación. El mal, viene de lejos. Los entendidos, los que estudiaron no se cansan de repetirlo.
De pequeña escuché que en los años veinte ya se hacían planes de construir un "hotelàs" en la zona conocida por "El Árbol". Entre el legado que heredé del mecánico de la motora, encontré uno de los muchos diarios de La Voz de Menorca, donde se daba por hecho la construcción de un nuevo hotel que la Compañía Nacional de la Industria del Turismo, había estudiado poder inaugurar en breve.
Hacía años que se venía hablando de llevar a cabo la construcción de un hotel municipal en Mahón. Lo único, lo que faltaba, por llamarlo de alguna manera, era encontrar un lugar idóneo.
Se comunicó al pueblo, que después de estudiado detenidamente el asunto, tanto el Ayuntamiento como la Compañía nacional de Industria del Turismo, convinieron en que el lugar más adecuado y el que mejores condiciones reunía, dado el carácter de un hotel de turismo, era el Parque de Bellavista.
La construcción del hotel en aquel punto, auténtica balconada al puerto mahonés, era la ubicación más atractiva y con el paso de los años se ofertó colocar un gigante antiestético, dedicado a la salud, cuando este se hubiera podido construir en cualquier otro lugar sin estropear ni desfigurar nuestra rada. Una auténtica lástima.
El consistorio, alegaba las condiciones del terreno, tanto por la amplitud como por la facilidad que ofrecía para la cimentación de un gran edificio como el proyecto realizado por el arquitecto. El "pero" de los inconvenientes que existían se refería al acceso. El terreno se podía subsanar rápidamente y sin dificultad.
Lo espacioso del solar permitía además, rodear el hotel de un parque y establecer campos para tenis y otros deportes, siempre atractivos, para los foráneos, que con ansias se esperaban recibir, como hacía la isla de Mallorca y que tan buenos resultados les daba.
El hotel proyectado debía constar de planta baja y tres pisos, con cincuenta habitaciones con la particularidad que su diseño, dejaba margen por si debía ampliarse sin necesidad de retocar sus exteriores.
En la planta baja, la planta noble se establecía un amplio hall, dos salones laterales para fiestas o comidas íntimas y un amplio comedor capaz para trescientas cincuenta personas o cubiertos, según detalla el informe. Pudiéndose utilizar aquel lugar como salón de fiestas cuando fuese preciso.
En todos los pisos, se pensaba equipar las habitaciones con baños y un servicio completo de baños generales. El hotel estaría dotado de calefacción central. En el piso principal se diseñó una gran terraza descubierta para verano, que daría sobre el puerto.
El aprovisionamiento de agua para los servicios del hotel se haría por medio de pozos con la instalación de potentes bombas y depósitos de reserva en previsión de todas las contingencias; y para el agua potable obtenida de la lluvia y almacenada en sus correspondientes cisternas construidas con todas las garantías sanitarias, se instalarían modernos servicios de purificación utilizables en caso de necesidad y que ofrecieran toda suerte de garantías para salud.
Los responsables del estudio, habían previsto subirlo con gran rapidez, considerando poderlo entregar en un plazo de un año. El amueblado del hotel, así como la instalación de todos los servicios en nada debían desmerecer a los de primer orden de cualquier país.
Fue pasando el tiempo y aquel gran proyecto de un grupo de hombres procedentes de diferentes estamentos, que no dejaron de luchar hasta llegar a 1935 consiguiendo el proyecto que llamaron Fomento de Turismo de Menorca. Si bien hacía tiempo que las reuniones se celebraban en el Hotel Bustamante, no en vano el propietario del mismo don Ramón Bustamante, fue parte fundamental de la idea y del nacimiento de lo que sería, y que todos hemos conocido como el Fomento de Turismo.
La junta directiva, la componían:
Presidente: Don Juan Gomila Borrás.
Vicepresidente : Juan Flaquer Fábregas.
Secretario: Miguel Alejandre Monjo.
Vicesecretario: José Briones Pons
Tesorero: Pedro Ripio Busquets.
Contador: Antonio Gómez Enrich.
Vocales: Juan Vives Llull, Sebastián Rodrigo Vinent, Francisco Vidal Sintas, y José Mª. Taltavull Saura.
Presidente de la Comisión de Propaganda: D. Ramón V. Pons.
Delegado en la Península: Enrique Limosner y en Palma, D. Germán Coll.
Presidente Filial de Ciudadela: Pedro Falcó
Fue el señor Bustamante, quien ofreció sus instalaciones recién inauguradas en la plaza Príncipe, donde se celebraban las reuniones en pro del turismo. Fue el propio Bustamante, artífice de las excursiones que todos los domingos a partir de mayo visitaban las poblaciones del interior de la Isla, calas y playas desconocidas por la mayoría de mahoneses y que en aquellos tiempos es fácil imaginar su autentica virginidad. Sus recorridos y descubrimientos dieron mucho que hablar, dándose la circunstancia que había familias que organizaban "fondos o vidriolas" para poder acudir a la llamada de don Ramón Bustamante.
Gori, acompañante de aquellas expediciones en calidad de chófer, continuaba diciéndome, que sin duda la que debió ser la más llamativa, fue la visita a la cueva de Na Pulida de Fornells, varios de los componentes del Fomento de Turismo junto a otros no menos "homos importants" del Ateneo mahonés, llegaron a hacer auténticos descubrimientos, que iré publicando y que lamentablemente quedó en agua de borraja, en nada. Aquí en nuestra Isla, todos los sacrificios, todos los trabajos en bien de nuestra promoción siempre quedaron en nada. Hemos llegado al siglo XXI, y la gruta más importante de la Isla, duerme tranquila en brazos de la indiferencia, han pasado cantidad de partidos políticos y ninguno de ellos ha hecho nada por darla a conocer. Ahora se habla de otra cueva, situada en el poniente, preguntándome, acaso la del norte, merecía tanta indiferencia .

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margarita.caules@gmail.com