TW
0

Atendiendo a la evolución del pensamiento económico a partir de la escuela clásica inglesa, el dato significativo que emerge conforme el paradigma teórico del laisez faire se halla en el plano epistemológico y fundamenta sus raíces en un planteamiento que opera básicamente por abstracción.

Con referencia al pensamiento clásico inglés, este aspecto aparece ya muy claramente en "Political Economy and the Philosophy of Government" (Londres, 1847, la 1ª ed., 1826 a 1837) de Sismonde de Sismondi. El economista ginebrino, al reivindicar la importancia del papel del Estado en el proceso de redistribución del PIB, a fin de garantizar la máxima difusión de la felicidad entre todos los ciudadanos que viven en un determinado país, elaboró una interesante crítica al método abstracto de tipo deductivo de la escuela clásica y a su visión de la función crematística de la Economía política. En su opinión el uso de la abstracción metodológica y el estudio del tema de la riqueza como objetivo en sí mismo habían llevado a un empleo exacerbado de la división del trabajo y de la política del laissez faire de la cual había derivado, señalaba, un modelo de mercado de pura fuerza trabajo, en el cual el trabajador, privado de la propiedad de los medios de producción, era pagado con un salario definido en base a un principio de tipo competitivo, encontrándose reducido a mero instrumento de producción, del cual el empresario podía liberarse fácilmente si lo considerase necesario. De manera que la revolución industrial inglesa paradójicamente engendró una antinomia social, al registrarse tasas crecientes de producción, acompañadas de un descenso en el bienestar de la colectividad.

En opinión de Sismondi (Ginebra, 1773-1842), los límites confrontados en el modelo de la escuela clásica inglesa de economía política tenían su origen en la obra omnia de Adam Smith. Según Sismondi el pecado original (Guido Tortorella, 2012) de Adam Smith fue haber elaborado una teoría económica en cuyo contenido era reconocible una fuerte idiosincrasia entre contenido ontológico y aproximación metodológica: Frente al uso de un método histórico contextualizado, muy útil según el economista ginebrino para investigar las relaciones entre riqueza, población y felicidad nacionales; no obstante, por el contrario, Smith había terminado cediendo a la tentación de concentrarse demasiado en el tema del crecimiento de la riqueza, alejando así, de hecho, el contenido ontológico de su trabajo respecto al método empleado para poder llevarlo a cabo.

El pecado original de Smith consistía en que después de haber indagado con un método histórico contextualizado el tema del crecimiento de la riqueza; pero haciéndolo de manera independiente y separada de la atención a la población y a la felicidad nacionales, de hecho se transformaba en una verdadera y propia abstracción, de tal modo que los mismos instrumentos de la división del trabajo y de la acumulación del capital que la promueven deben considerarse ineficaces si el crecimiento de la riqueza nacional producida por sus aplicaciones no se traduce en incremento de la felicidad nacional, según había ampliamente demostrado la experiencia histórica de aquellos años, con el surgimiento en el seno de la economía capitalista de fenómenos inesperados, como la pobreza y los conflictos sociales entre trabajadores y empresarios.

Sólo la presencia de un Estado, según Sismondi, en grado de garantizar una justa y equitativa distribución del PIB producido entre todos los miembros de la población habría podido poner remedio a aquella ineficiencia; pero para restituir en el ámbito de la teoría económica la justa importancia al papel del Estado era necesario corregir el pecado original de Smith, es decir, el de haber aplicado un método de investigación, si bien de tipo histórico contextualizado, pero con un contenido ontológico que opera por abstracción, propio de la crematística. Dicho de otra manera, Smith estudió la producción de la riqueza, pero descuidó el análisis de la distribución de la misma.

Aquel objetivo, en opinión de Sismondi, podía ser fácilmente alcanzado adaptando el contenido ontológico del análisis económico a aquel metodológico, que asentara el tema del crecimiento nacional a aquel de la riqueza territorial y de la población ; camino este que desgraciadamente no fue interpretado ni por David Ricardo ni por sus discípulos, los cuales prefirieron buscar en su lugar la vía alternativa de adaptar la abstracción ontológica del sistema económico smithiano a un método de investigación que operara a su vez por abstracción. Escribe Sismondi: "Miremos donde miremos, en todas partes encontramos la misma lección: proteger a los pobres; esta debe ser la más importante dedicación del legislador y del gobierno… Protege a los pobres, para que puedan conservar… la parte de la renta de la comunidad que su trabajo debe garantizarles… protege a los pobres… si deseas que florezca la industria, porque los pobres son los consumidores más importantes". (Political Economy and the Philosophy of Government, Londres, 1847, 220-223).

David Ricardo y sus seguidores, conservando la abstracción metodológica basada sobre hipótesis abstractas y desvinculadas de lo real, no hicieron otra cosa que contribuir a una ulterior separación de la teoría económica de la realidad y de su último fin; es decir, interpretar el efectivo funcionamiento del sistema económico, con objeto de sugerir a los hombres de Estado las formas más oportunas de intervención en los mecanismos de distribución de la renta, a fin de aumentar la felicidad nacional, eliminando procesos de desequilibrio o desigualdad social, a causa de la expropiación, en perjuicio de los trabajadores, de la propiedad de los medios de producción.

En el pecado original referido se mantuvieron también los marginalistas y todos los neoclásicos hasta el arribo de John Maynard Keynes, donde hallaremos genuinos contenidos humanistas. Por el contrario, en mi opinión la doctrina de Adam Smith se ensambla difícilmente con una ética humanista y menos con la moral derivada del pensamiento cristiano. Así, uno de los principales especialistas en Adam Smith, Leónidas Montes (Magister en Economía por la Universidad Católica de Chile y PhD en Economía por la Universidad de Cambridge, King´s College), después de explicitar las contradicciones de Adam Smith en los ámbitos de la epistemología y de la lógica, dice del pretendido patriarca del laisez faire que era también un gnóstico práctico ("Adam Smith: ¿Liberal o Cristiano?", Estudios Públicos, 93, 2004). El libro IV de la Riqueza de las Naciones es el menos vertido a lengua castellana y precisamente es el libro más pertinente a efectos de lo que aquí incumbe.