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Hace tiempo que se oye hablar de la simplificación administrativa, con los que mandan asegurando que se avanza en este sentido aunque... Tras una noche de biberones y lucha desigual entre mi espalda y una butaca, salgo del hospital con destino al Registro Civil, cuyo horario no logro encontrar antes por internet. Luego me traslado al centro sanitario para obtener la baja de mi mujer. Creo que estoy listo para dirigirme, previo paso por mi empresa para recoger un certificado, a las oficinas de la Seguridad Social pero me piden que el Consell me actualice el carné de familia numerosa. En el Consell exigen un certificado de empadronamiento, que debo obtener en el ayuntamiento. Del ayuntamiento al Consell y de nuevo a la Seguridad Social para cerrar parte del asunto. Luego, tras dejar pasar unas decenas de horas por aquello de la transmisión de datos, vuelta al centro de salud para obtener la tarjeta sanitaria, donde salvan unos problemas de la conexión con Palma para darme el papel con el que ir al banco para pagar y luego, de nuevo en la misma ventanilla, obtener la tarjeta. A uno de estos muchos sitios acudí previamente para informarme sobre los documentos que necesitaba y se equivocaron. En otro se dejaron un cuño y por ello tuve que repetir uno de los tramos del laberinto. Llevo una década en esto de los partos y les aseguro que si se ha avanzado algo en simplificación administrativa, yo no logro detectarlo. Pese a los recortes, todos los funcionarios e interinos me atendieron con una gran amabilidad y simpatía entre tampones, copias y resguardos. Pero las grandes incógnitas de todo este meollo son: ¿Por qué tanto sufrimiento? ¿No es la compulsa algo muy arcaico? ¿Cuántas fotocopias de mi DNI tiene ya la administración pública? ¿Qué piensan hacer con ellas?