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El 3 de julio la piscina municipal de Ciutadella cerrará sus puertas. La empresa Serpro Sport deja el servicio y el Ayuntamiento iniciará un proceso para la nueva adjudicación. La concesionaria actual reclama una cantidad importante de dinero, que el equipo de gobierno municipal no reconoce. Existe, por tanto, un litigio que deberá resolverse seguramente en los tribunales, que habrán de decidir quién tiene razón. El servicio de piscina municipal no es una simple oferta deportiva, de la que se pueda prescindir sin más. Se trata de una actividad de la que se benefician personas mayores o aquellas que necesitan la práctica de la natación como terapia de una enfermedad. Principalmente por este motivo, el Ayuntamiento y la empresa deberían haber sido capaces de alcanzar un acuerdo de mínimos que garantice la actividad de forma provisional. No ha sido así. Ahora el equipo de gobierno municipal tiene una doble responsabilidad: ofrecer alternativas a corto plazo a las personas que necesiten la práctica de la natación y agilizar al máximo el proceso para una nueva adjudicación del servicio a una empresa privada. Precisamente en épocas de austeridad es cuando más debe afinarse en la gestión de lo público.