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En términos sencillos el yin y el yan son "dos conceptos del taoísmo que exponen la dualidad de todo lo existente en el universo. Es lo que describe las dos fuerzas fundamentales, opuestas y complementarias, que se encuentran en todas las cosas. El yin es el principio femenino de la tierra, la oscuridad, la pasividad y la absorción. El yan, el principio masculino, es el cielo, la luz, la actividad y la penetración". El yin y el yan son pues opuestos pero se complementan. Después de la noche llega la luz, la actividad sustituye a la pasividad, no hay vida sin penetración, etc.

Menorca es hoy conocida en España principalmente a través de dos nombres: Diego Torres y Sergio Llull, dos mahoneses. El primero, a lo que parece, un presunto estafador, el segundo un auténtico héroe deportivo. Nuestra isla es dual y contradictoria pero ¿también complementaria? ¿En Menorca, el yin se complementa al yan o simplemente, se opone a él? Me temo que sea eso, lo último.

Existen dos Menorcas permanentemente enfrentadas: la activa y la pasiva, la moderna y la carca, la realista y la idealista, la abierta y la cerrada. (Hace poco escribimos que los supuestos progresistas eran aquí amantes de la pasividad mientras que los supuestos carcas eran, aquí, los amantes del progreso).

En la Isla existe una corriente, bien posicionada aunque minoritaria, que se opone al desarrollo aspirando a mantener la supuesta esencia ancestral de Menorca. Ya sabemos que el romanticismo siempre ha tenido sus partidarios, siempre ha gozado de un cierto atractivo porque no arriesga sino que se acurruca en los cómodos recuerdos. Cenizas del pasado que defienden lo que no volverá. El problema es que defendiendo e imponiendo el inmovilismo social y retro-cultural se desembarca en un totalitarismo protector que reduce y encapsula las libertades e iniciativas de muchos otros ciudadanos menorquines que tienen otras aspiraciones de cambio, evolución e integración en el mundo moderno.
Algunos partidos y sus correspondientes movimientos 'ad lateres', sus compañeros de siglo, representan al inmovilismo económico y social. Son el yin de la Isla. En frente están los del yan que, se supone, aspiran a una isla moderna, desarrollada (aunque no destrozada), a una isla que pueda competir en el mundo moderno.

Es muy entretenido observar en los medios de comunicación locales este enfrentamiento constante. Los del yin trituran toda clase de argumentos en favor de un aislamiento conservacionista feroz (que incluye economía, cultura, enseñanza, etc.) pero la realidad los deja en evidencia una y otra vez. Sus soluciones no son las adecuadas. El mundo hoy no es el que ellos se imaginan que es. No viajan (mentalmente) al futuro sino que se residencian en un anquilosado pasado. ¿Y los del yan? Lamentablemente tienen miedo a ser lo que debieran ser. Y tampoco se mueven. Todo ese enfrentamiento se traduce en una incertidumbre que mantiene a Menorca en la cuerda floja.

¿Se imaginan ustedes una Menorca donde su yin y su yan se complementasen en lugar de estar enfrentados? ¿Podríamos soñar en volver a ser aquella Suiza del Mediterráneo que dicen que fuimos al final del franquismo? En estos últimos años Menorca ha producido muchos exiliados económicos. No hay trabajo, no hay desarrollo y naturalmente la gente ahueca de aquí. ¿Aunque el trabajo ya es global, no deberíamos al menos esforzaros mucho más para que algunos menorquines que actualmente campan por el mundo regresaran…. y no solo por Navidad? ¿No existen ya en nuestra isla demasiados padres huérfanos de sus hijos porque en las últimas décadas la pasividad (yin) se ha impuesto a la actividad (yan) con la consecuencia de que la Isla no puede dar pan a todos sus hijos?
Me aseguran que pronto se puede poner en marcha una iniciativa a nivel insular consistente en promover una declaración aséptica y apolítica de profesionales liberales menorquines apelando tanto al PP como al PSOE a dejarse ya de enfrentamientos y a esmerarse en poner las bases para un nuevo desarrollo de la Isla. Mientras Mallorca y, especialmente, Ibiza han comenzado ya un nuevo despegue, Menorca sigue con sus traumas habituales. ¿Se podrán complementar finalmente el yin y el yan en nuestra isla?

Nota:
- Port de Mahó: "Ascensor que estás en los cielos, ¡Aleluya, Aleluya¡" Ahora ya solo falta esperar 14 años más, al 2027, para conseguir el segundo. En Menorca sabemos que no es bueno ir demasiado rápido. "¡Com més frisses, més tropisses!"
- Mis sinceros deseos de felicidad para la chica catalana que se casa hoy en Fornells. Ella no tiene ninguna culpa de tener un padre obsesionado con enfrentar a toda una sociedad.