TW
0

Los políticos y sus campañas "potentístimas", normalmente costosísimas e inútiles para el lugar, tratan de vender una vez más Menorca como el que presume, a voz en grito, de su oferta de naranjas en el mercado. El problema es que vuelven a casa (en asientos de avión de primera clase pagados con dinero público), temporada tras temporada, con el género intacto, porque quieren vender muchas 'menorcas' en una y el presunto chollo, al comprador curtido siempre le echa para atrás. La primera pista del engaño se entrevé cuando los posibles visitantes planean venir a esta Reserva de la Biosfera y empiezan a mirar vuelos veraniegos a precios impagables o billetes, fuera de temporada, inviables en cuanto a coste y horarios y a veces, del todo inexistentes. Después viene el alojamiento: una oferta, en general, cutre y cara (hay excepciones maravillosas pero sólo aptas para unos pocos, de mileuristas para arriba: quién fuera hoy mileurista). Y buscan entonces, estos visitantes en potencia, apartamentos o segundas residencias de particulares, incluso, los de presupuesto más ajustado, mochila al hombro, habitaciones en casa ajena, compartiendo baño si hace falta (señores y señoras a los escaños pegados, los tiempos han cambiado para el 99 por ciento de la población gracias a sus derroches, concursos amañados, malas gestiones, sobresueldos y trapicheos con bancos, agencias de especulación y demás estafadores, y su tiempo de privilegios se acaba). Pero no interesa regular esta vía del alquiler vacacional, es mejor que la gente, en lugar de poder pagar impuestos por esta actividad y regularizarla con sentido común se muera de hambre (o de miedo). Y entonces llega la revelación: "Mira Paco (o Carles o Maripaz o Iker), que mejor nos vamos una semana a Mallorca/Eivissa/Lanzarote/Fuerteventura/Almería/Costa Brava/Asturias, y de paso podemos comer y cenar fuera y hasta, quién sabe, comprar algún souvenir".

Ahora sacan pecho y de Reserva de Biosfera, como si el comodín hubiera aparecido de otra manga y apuestan (al menos en foros y eventos) por el turista de naturaleza. Otro cantar: hacer de Menorca un destino natural, protegido (¡salvado!) que es, en mi opinión, la isla que ha de sobrevivir a toda 'casta' (política), esa isla que se ha de proteger de todas las zarpas y legislaturas, porque ellos, pensiones vitalicias mediante, pasarán a la historia y algún día a mejor vida, como todos, pero los túneles, rotondas innecesarias made in Las Vegas, diques o parques acuáticos considerados "de interés general" para poder ubicarlos en suelo rústico, como el que proyectan en Biniancolla, -por favor, dejen de tomarnos el pelo usando y cambiando las normas a su antojo personal y digan, directamente, que lo hacen porque les da la gana, como el TIL y demás reglas 33- quedarán aquí, plantificados, haciendo un daño irreparable al paisaje: la principal esencia de la Reserva de la Biosfera. El turista deportivo y de naturaleza es el turista del futuro porque cada vez serán menos los reductos/paraísos cercanos en los que se pueda estar en conexión directa con la naturaleza. Un turista que quiere recorrer, por ejemplo, el Camí de Cavalls, y al que le gustaría encontrar algún albergue sostenible en el camino y conocer de paso (o al trote o en bici) otros caminos rurales públicos, hoy encerrados en fincas privadas. La evolución y el equilibrio de esta especie llamada humana sólo puede tender hacia una recuperación de valores esenciales y el respeto al medio ambiente. Se han puesto en marcha campañas, por cierto, trilingües, como www.savemenorca.com, para evitar el despropósito que planean en la carretera general, que además, para su sonrojo, pierde tráfico a marchas forzadas. El dinero les quema en las manos y algo tienen que hacer: ¿medias rotondas para los cambios de sentido?, ¿mejorar los tramos más peligrosos en lugar de poner radares con afán recaudatorio?, ¿qué tal un carril bici en toda la general, entre Maó y Ciutadella? Son sólo ideas que les han aportado algunos expertos (que casualmente no se encuentran nunca entre los asesores elegidos a dedo y pagados del erario público que pueblan este país: más numerosos que en ningún otro estado europeo). Están, estos gobernantes añejos, instalados en la falta de diálogo, la prepotencia y la imposición en éste y en otros tantos frentes que tienen abiertos, y mientras, se empeñan en vender naranjas en oferta y a la desesperada.