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La controversia sobre el TIL empezó siendo una comedia veraniega de serie B y ha acabado derivando en un culebrón de sobremesa. Se sabe cómo empezó, una imposición trilingüe interpretada como un ataque al catalán que ha provocado una riada de huelgas y parones en clase, pero nadie es capaz de augurar ahora cómo demonios va a acabar este mayúsculo enredo.

La polémica tiene todos los ingredientes: desde el castigo selectivo a los directores que presuntamente incumplen las directrices al ninguneo del gobierno a la mayor manifestación de la historia, el cruce de insultos y descalificaciones entre docentes y, lo último, el fichaje estelar de un profesor de música a media jornada como asesor educativo. Como si la opinión de un trompetista tuviera más autoridad, en un momento tan díficil, que la de cualquiera de la legión de profesores de instituto en la Isla que acumulan más de dos décadas de experiencia.

Pues bien, ahora resulta que el trompetista y su compañero que toca la trompa, los dos únicos profesores de la candidatura electoral del PP y de la nueva ejecutiva del partido en Ciutadella, los compañeros de junta de la consellera Juana Mari Camps y la delegada Maite Torrent, son llamados en comisión de servicios a frenar la 'marea verde' que amenaza la apuesta trilingüe del Govern. Pero entre el 'enchufismo' popular, el desliz verbal de Rafael Andreu y las «presiones» que han motivado el relevo al frente del Consell Escolar uno ya ha perdido la cuenta de quién es el bueno, quién el feo y quién el malo en esta historia, «Il buono, il brutto, il cattivo».

La cosa se está liando tanto que mejor tomárselo con humor. Ya me imagino a nuestros trompetistas interpretar la banda sonora de Ennio Morricone, mientras el resto de protagonistas luchan tristemente por ser Clint Eastwood. Lejos de reconducirse, la controversia explota por los aires alentada por el viento de sus instrumentos y la tramontana que nos azota estos días. Un auténtico drama. Pero al menos está divertido. Tócala otra vez, Federico...