La caída en picado del coste del petróleo en un 56 per cent ha despejado toda duda: no van a bajar los precios de los billetes de avión en Menorca ni aunque regalen un barril de petróleo con cada caja de leche. Y no se dejen engañar queridos lectores, que sé que no lo hacen, el tema no se reduce a oferta y demanda, como nos quieren hacer creer, el tema tiene que ver también con oligopolios, mala gestión política, privatizaciones, chanchullos y mamoneos varios.

Hace años, cuando tenías que decir en la península dos veces Menorca para que supieran donde ibas, porque todo el mundo te decía ¿Mallorca?, operaba en exclusividad la compañía pública Iberia y salía de la Isla rumbo a la capital por unas 8.000 de las futuras pesetas. Con menos población de la que hay ahora y con menos conocimiento de la Isla del que hay ahora, el precio era asequible para la mayoría de las personas. Con la caída de Spanair empezó el viacrucis del transporte aéreo en la Isla, pero algunos políticos parecían más preocupados en echarle cemento a nuestra Isla que en conectarla bien con el resto del mundo. Otros, quizás porque viajaban a gastos pagados, no arreglaron el problema durante su mandato, tenían sus prioridad puestas en nombrar un ejército de asesores y vivir todos de lujo con sueldos públicos vergonzantes.

Y el pasado sábado en declaraciones a este periódico el presidente Bauzá sostenía que es partidario de poder revisar los precios de los billetes a la baja… pero también al alza, con lo de al alza se debe referir a pedir una hipoteca para comprar el billete. Claro que él, como residente en Mallorca, no tiene ningún problema con el transporte aéreo y los votos que aporta nuestra roca tienen cada vez menos peso. Vivimos unos tiempos donde se ve al ciudadano como sospechoso de todo, pero nosotros sufrimos una especie de doble insularidad moral, así nos ven, no ya como sospechosos, sino como menorquines culpables de haber volado por encima de nuestras posibilidades, y como nos quejemos mucho culpables también de ser adictos a la sobrasada.

Tampoco se compromete el presi de las Islas a fijar la tarifa plana porque no puede garantizarla. La gente de 'El Transport Aeri ofega Menorca' y el gran respaldo social a esta plataforma les dejaron el trabajo a punto de caramelo para que los políticos entraran plácidamente a rematar, pero oye, ni aun así.

Quizás consigamos una Menorca Talayótica. Quizás conservemos durante años nuestra etiqueta de Reserva de la Biosfera a pesar del macro túnel de unos y de las macro rotondas de los otros. Quizás se solucione lo del vertedero de Milà antes de que una ola de mierda arrase la Isla. Puede que al final paguen Cesgarden los culpables del desaguisado y no los menorquines con nuestro dinero. Con suerte dejaremos de perder población y los clicks de Famobil no serán los únicos que habiten la Isla con felicidad. Puede que todo eso ocurra y que nosotros lleguemos a verlo.

Sin embargo, donde uno ya empieza a perder la esperanza es en que algún día se solucione nuestro problema con el transporte aéreo. No sé cómo se lo montan, pero los temas prioritarios para la población solo lo son para los políticos en época de elecciones, y si los datos no acompañan crean sus fantásticas cortinas de humo en forma de pequeño Nicolás o lo que sea. Ahora todo es terrorismo yihadista, ya no hay ni paro, ni corrupción, ni recortes, ni pobreza, ven que bien.

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