El Consell anunció durante la presentación de los presupuestos para 2022 un cambio en el modelo de gestión de los centros de acogida de animales abandonados de Menorca, uno en Maó y otro en Ciutadella. En este último el año nuevo viene acompañado de una importante inversión, la construcción de una gatera anexa a la perrera que costará 176.436 euros. Hay que recordar que ese dinero se destina a dar un refugio a los gatos primero porque existe una necesidad, la Protectora había sido desahuciada del anterior lugar que ocupaban los felinos y los reubicó en la antigua perrera. En segundo lugar, el proyecto lo han elegido los vecinos de Ciutadella, ya que surge del proceso de presupuestos participativos y aunque hay quien pueda considerarlo excesivo, está votado por quien se haya molestado en participar; como lo estuvo el primer proyecto que surgió de esta iniciativa en dicho municipio, el rocódromo. Hay a quien le gusta escalar y otros son voluntarios cuidando gatos y perros que los demás dejan en la cuneta. Todo es cuestionable en el reparto de fondos públicos, pero cada cual concede importancia a sus prioridades.

Las Protectoras de Animales, que llevan colaborando y gestionando el abandono con voluntariado desde hace muchos años, asumen ahora un reto muy importante, la gestión de los centros de acogida. Es un paso adelante de calado, el objetivo solo puede ser que los refugios hagan honor a su nombre, en infraestructuras y en bienestar de los animales. Hay otro proyecto del que hace demasiado tiempo que no se sabe nada, y es la nueva ubicación para el centro de acogida de perros y gatos de Maó. En 2018 el Consell y el Ayuntamiento se comprometieron a buscar un espacio para el nuevo refugio. Tras descartarse Trepucó por su proximidad a una zona residencial, se habló de otro terreno cerca de la rotonda del aeropuerto. Eso fue en el verano de 2019 pero más de dos años después sigue sin haber proyecto.