Sean sinceros queridos lectores, ¿cuántas veces han discutido con alguien y han conseguido que la otra persona les dé la razón? Seguro que muy pocas. Y eso entendiendo discusión como un debate sano donde se intercambian opiniones y puntos de vista, donde se ponen datos encima de la mesa para contrastar con la otra persona y demostrarle que uno tiene razón, que si nos basamos en los datos objetivos lo que está diciendo el otro no tiene lógica. Y al mismo tiempo son muy pocas veces las que nos convencen de algo, tenemos una cosmovisión del mundo, fruto de nuestra mochila biográfica implícita, y solo nos gusta oír a los que nos dan la razón, y solo nos fijamos en los datos, falsos o no, que corroboran lo que nosotros pensamos. Obviamente, hay matices que no nos caben aquí, pero básicamente suele ser así.

Imaginen ahora que en esa discusión usted pone datos y puntos de vista y la otra persona pone dogmas y actos de fe, pues la charlita va a ser más estéril que buscar honradez y empatía en los miembros de los partidos homófobos, xenófobos, machistas, clasistas, violentos, corruptos, que a golpe de mentira histórica, de maquillaje blanqueador en la mayoría de medios y de eslóganes vacíos, añoran imponer regímenes oscuros donde solo y exclusivamente quepan los que piensan como ellos.

Un ejemplo, España es uno de los países más seguros de Europa, según los datos de la Oficina Europea de Estadística (Eurostat), ya que no ocupa ningún puesto destacado en las clasificaciones de los principales tipos de crímenes como homicidios. Pero hay que vender millones de alarmas sea como sea, y si el clima no es propicio pues me lo invento y a correr. Además es sabido que tener a la gente con miedo es anularle su juicio y es más fácil que se muevan impulsados por las vísceras que por el cerebro.

Otro ejemplo, según los datos del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana España cuenta con 25.793.323 inmuebles residenciales, casitas para vivir. Pues bien en el año 2019 se presentaron 14.621 denuncias por ocupación, es decir es un problema que solo habría afectado al 0,056% de las viviendas. La ocupación no es un gran problema, es mucho más grave el de los desahucios: ese mismo año se produjeron 54.006 lanzamientos hipotecarios, según el CGPJ. Pero amigos hay que seguir vendiendo alarmas, más todavía, y hay que seguir creando esos climas artificiales que les ayuda en su reconquista de un país ficticio.

Último ejemplo, sobre los que nos llaman «covidianos que nos hemos tragado la plandemia», únicamente decir que da pena ver como se han encontrado en el camino los amantes de la Pachamama, mis respetos, con los seguidores de la ultraderecha mundial, mis desprecios. En este caso son tantos ya los datos, y las vivencias cercanas, que no queda nada por decir. Ciencia versus fe, me quedo con Madame Curie antes que con cualquier gurú o divinidad.

Ya ven, una cosa es la realidad, y otra muy diferente la realidad percibida, y muchos medios de comunicación, y muchos en las redes sociales funcionan, desgraciadamente, más como un distorsionador interesado que como una lupa honrada y esclarecedora. Y no sirve eso de que cada uno viva en su mundo, porque ¿qué pasa cuando tu mundo choca de frente con el mío y se mueven los cimientos?, ¿me defiendo, o me rindo? Mientras reflexiono sobre la postura a tomar, déjenme que les invite a una cerveza en la distancia, a ver si el lúpulo nos ayuda a dialogar sin darnos zascas en la boca y podemos aclarar alguna cosa. Feliz jueves.

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