La verdad es que no. Lo único que parece que si va a funcionar es el alquiler de vehículos como dormitorio. El sistema que no es más que una copiada de nuestra vecina Eivissa, lo que pretende es sacarse un puñado de euros en estos meses veraniegos que se avecinan. Si tiene usted un coche averiado y escaso de efectivo para pagar su reparación, aquí tiene su solución, pero si lo que va a alquilar es su vehículo en plenas condiciones, asegúrese de llevarse la batería a casa o sacar unos cuantos cables    no sea que, después de unos días de pernoctación, resulte que el inquilino que es    más vivo que usted le haga un puente, conecte el motor y se le lleve el hotelito ambulante a otros lares. No cabe duda que estamos en esa línea divisoria entre el turismo de calidad y el otro y que ambos reciben todas nuestras críticas, unos porque compran más de lo pensado y otros porque no es la imagen que más nos gustaría.

Y no me pregunten donde está el punto medio, el deseado ni se lo pregunten a los políticos duchos en la materia. Ahora están metidos en temas más cruciales, como los de cada año, obras en la cartera y en poblaciones es decir, todo aquello que ayude a calentar más los ánimos, como si el calor del sol no fuera suficiente. No se ustedes, pero yo busco pino sin procesionaria y con buena sombra y a ser posible a tiro de piedra del mar y si no doy con él, haré lo de otros años, sombrilla en mi patio con cuatro patatas, unos berberechos y un vermutillo. Al fin y al cabo la gloria económica y sublime no la tenemos tan lejos.