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Llevamos muchas semanas con el Congreso parado salvo por la comedia de la última semana. Desde después de la cuenta de votos de las elecciones del 23 de Julio, todos, menos el rey, sabíamos lo que iba a pasar con la investidura fake de Feijóo. Esta fue pura comedia con solo mentiras e insultos. Más de dos meses sin hacer nada por parte de la mayoría de los diputados, pero cobrando el sueldo completo.

Pero lo de la semana pasada solo fue el segundo acto de la comedia que empezó con el fallido voto de censura al Gobierno que presentó Tamames. Un líder del partido comunista español que ahora se presentaba con Vox. Otra sesión de mentiras, insultos y risas, sin significar nada para los ciudadanos españoles.

Estas sesiones del Congreso hubieran podido ser útiles si se hubieran debatido políticas concretas dirigidas a mejorar la vida de los ciudadanos. Pero no fue así, el objetivo fue insultar a los oponentes y mentir lo más posibles. Es interesante leer algunos artículos de periodistas que se han dedicado identificar y analizar todas las mentiras que se dijeron.

El próximo paso será la investidura de Sánchez. Esperemos que el tono sea mejor que en la de Feijóo, pero el resultado depende de los independentistas catalanes y estos últimamente han estado jugando a complicar la situación.

Por un cierto tiempo parecía que había posibilidad de acuerdo. Los independentistas darían sus votos a Sánchez si él estaba dispuesto a proponer una amnistía a los catalanes involucrados en los sucesos del 1 de Octubre. A mí me parece que la amnistía es una buena medida para cerrar heridas. Los politicos que participaron más que criminales hicieron el ridículo. Otra cosa son los ciudadanos que de buena fe fueron a votar y la policía los trató como criminales.

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El PP y Vox han estado atacando todo el tiempo la idea de la amnistía y ahora los independentistas que se creen haberla logrado piden el referéndum. Sanchez no puede aceptar el referéndum, todos lo sabemos, así que los independentistas están poniendo palos a las ruedas. Ya veremos cómo termina todo esto, pero si sigue todo así, vamos a nuevas elecciones. Elecciones que no parece que puedan cambiar la situación, pero no hay que perder la esperanza.

No han sido solo los partidos de extrema derecha que han atacado la idea de una amnistía, el portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), García Mangan, salió diciendo: «Evidentemente hay herramientas excepcionales en el ámbito del derecho para situaciones históricas muy excepcionales, pero que en este caso no estamos ante una situación excepcional que haga imprescindibles herramientas extraordinarias, estamos en una situación ordinaria». Fue muy decepcionante ver a la CEE interfiriendo en una cuestión política tan delicada.

Los obispos catalanes se mostraron en contra de la declaración de la CEE, en un escrito diciendo: «Los obispos, pastores de una Iglesia que es afortunadamente plural debemos mantener una neutralidad edificante y respetuosa, neutralidad que solo podemos romper cuando se lesiona el derecho a la dignidad del ser humano, centro de toda la Doctrina Social de la Iglesia».

Curiosamente, cuando a los obispos se les preguntó sobre la conducta del cura de Málaga que violó a cuatro mujeres y tomó fotos, ellos se pusieron de perfil. No tenían nada que decir sobre el caso.

Cuando era un jovencito, yo era muy católico y estaba en grupos de cristianos progresistas nos queríamos unir en manifestaciones en contra del gobierno de Franco. Entonces los curas nos citaban a Jesús: «Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios». Ahora cuando hay protestas contra gobiernos progresistas no he oído nunca citar esa frase.

La CEE es la segunda conferencia episcopal europea más conservadora. El Papa ha indicado que quiere cambiar la situación. Sería muy bueno que lo consiguiera. La CEE como muchas otras instituciones españolas necesita renovarse. Esperemos que así sea.