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Diciembre lo es, por lo menos lo es para mí y me imagino que para muchos porque confluyen varios motivos, es el último mes del año, una excusa perfecta para que hagamos un profundo examen de conciencia de todo aquello que hemos hecho, de lo que nos gustaría haber hecho y de lo que no nos dejaron hacer. Para ello es importante revisar nuestra agenda del corazón para ver si en ella tenemos anotadas todas esas personas que han sido y siguen siendo importantes para nosotros, esos que te han acompañado en tus momentos bajos y los que te han llenado de confeti la copa con la que has brindado por los momentos más felices.

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También es el momento de mirar el fondo de nuestro oscuro baúl para comprobar que las palizas, los fantasmas, los destructores de ilusiones, los falsos profetas y las sombras más oscuras siguen encadenados bajo la enorme losa del olvido. Pero esperen unos días más o un par de semanas para que nuestro examen de conciencia no se deje nada en el aire, porque es muy probable que todavía tengan que anotarse alguna que otra batallita más. Mientras aprovechen este puente que se avecina si es lo suficientemente afortunado para disfrutarlo y darse un garbeo por algunos comercios y supermercados para ir impregnándose del ambiente navideño que ya está dando sus primeros pasos. Es importante y necesario que nos duchemos de ilusiones las que ya tenemos y las que están por llegar.