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El verbo verbalizar no solo significa expresar ideas, sentimientos, opiniones y chorradas, actividad muy necesaria para la creación de contenidos, sino la acción de convertir en verbos otras palabras (sustantivos y adjetivos preferentemente) mediante un hábil escorzo gramatical. Porque siempre nos hacen falta más verbos para afrontar la actualidad, y así actualizarla, verbalizarla y dotarla a la vez de contenidos. Judicializar, por ejemplo, es uno de los nuevos verbos de moda, así como digitalizar, politizar, idiotizar, minimizar, patologizar… Patologizar es como judicializar, pero con psicólogos y psiquiatras en lugar de jueces, configurando la salud mental como estos configuran la legal.

Además de nuevos delitos, a diario se descubren nuevas patologías y adicciones, que exigen medicar incluso a niños y adolescentes. Somos uno de los países más medicados mentalmente del mundo, estamos casi tan patologizados como digitalizados, o más si consideramos que los teléfonos móviles también suelen ser una patología mental que demanda tratamiento. Yo hay días que me despierto muy judicializado, con aspecto de legajo polvoriento, y otros en los que amanezco patologizado, y tardo varias horas en darme cuenta de que no me pasa nada, estoy normal, si se puede considerar normal ser un viejo cascarrabias que necesita refunfuñar un rato antes del desayuno.

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Digitalizado, cómo no, me despierto siempre, y aunque procuro no verbalizarlo (el verbo por excelencia de actualidad), ese estado dura todo el día, y cada día, no es algo que vaya a desaparecer así como así. No por mucho verbalizar amanece más temprano, y como la urgencia de generar contenidos lo que genera son verbos raros, he intentado averiguar si estas novedades verbales tienen relación entre sí. Y vaya si la tienen.

Digitalizar y politizar van de la mano junto a patologizar, y ahí está también el abrumador verbo polarizar, seguido de idiotizar, que son los que más contenidos generan. No hay escapatoria a tanta verbalización. Como gesto optimista para subirme el ánimo, se me ocurrió el mes pasado comprarme un buen abrigo largo. Pero como estamos en pleno periodo carbonífero y jamás llegaría a usarlo, lo dejé estar.