Així mateix
Ir de azul
Ustedes ya se habrán percatado de la reiterada forma de vestir de nuestros políticos. A los varones les gusta el color azul y por lo visto no sabían qué traje ponerse sin ese color. Las señorías femeninas van a su gusto, más libremente, aunque esclavizadas por la mirada de otras políticas, teniendo presente que lo de ir a la peluquería, los zapatos, el vestido o la blusa, y por supuesto el maquillaje, van a estar expuestos a ese maquiavélico fielato de la crítica y no del hombre hacia la mujer, sino de la mujer hacia la mujer: ¡pero mírala cómo viene!, si esa falda la llevaba mi abuela y ese maquillaje… ¡Vaya morros que se ha puesto!... como le han dicho que a veces sale en la tele ocupando y ocupada en su bancada de la oposición, va la cursi y se pone morros… pues hija, lo tuyo no es para tirar cohetes… además, como ahora se ha puesto muy cuesta arriba el requiebro pinturero del piropo, pues lo de los morros sobra. Ahora ves una señoría de rompe y rasga y te librarás como de mearte en la cama de soltarle: «San Pedro se ha dejado la puerta del cielo abierta porque veo ángeles por la calle».
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