La prevención es lo mejor para evitar barro en tu piscina | Freepik

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En regiones donde los fenómenos meteorológicos como la calima son frecuentes, los propietarios de piscinas se enfrentan al desafío de lidiar con las consecuencias de estas tormentas de polvo: el agua se torna turbia y se deposita una capa de barro en el fondo. Tradicionalmente, la solución más drástica ha sido vaciar la piscina por completo y realizar una limpieza profunda. Sin embargo, esta medida, además de ser costosa y consumir una gran cantidad de agua, puede no ser la más eficaz ni sostenible. Te ofrecemos un enfoque alternativo que promete resultados óptimos sin necesidad de vaciarla.

El primer paso consiste en evaluar la cantidad de sedimentos y la turbidez del agua. Una ligera capa de polvo puede ser fácilmente manejada con los sistemas de filtración existentes, mientras que una acumulación significativa de barro podría requerir intervenciones adicionales. Los sistemas de filtración juegan un papel crucial en la recuperación de la claridad del agua. Ajustar el sistema para aumentar la tasa y extender los periodos de operación puede ayudar a eliminar las partículas finas suspendidas en el agua. «Incrementar el tiempo de filtración diario facilita la remoción de sedimentos sin tener que vaciar la piscina», explica un experto en mantenimiento.

El empleo de floculantes y clarificadores puede acelerar el proceso de limpieza. Estos productos químicos aglomeran las partículas finas de polvo, haciendo que se asienten en el fondo de la piscina y facilitando su eliminación mediante aspiración. Es importante seguir las instrucciones del fabricante para evitar desequilibrios químicos que podrían dañarla o afectar la salud de los bañistas. Para retirar el barro acumulado en el fondo, se recomienda el uso de un aspirador. Esta tarea debe realizarse con cuidado para evitar que los sedimentos se dispersen nuevamente en el agua. Aspirar lentamente permite una eliminación más eficiente y reduce la necesidad de intervenciones posteriores.

Además de las acciones correctivas, es esencial adoptar medidas preventivas antes de la temporada de calimas. Cubrir la piscina puede minimizar la cantidad de polvo que ingresa al agua. Asimismo, asegurar un mantenimiento regular del sistema de filtración garantiza su funcionamiento óptimo cuando más se necesita. Ante situaciones extremas, la consulta con profesionales del sector puede proporcionar soluciones personalizadas. Los expertos pueden recomendar tratamientos específicos y ajustes en el sistema de filtración adaptados a las características únicas de cada piscina.

La limpieza de piscinas después de un episodio de calima no tiene por qué implicar el vaciado completo de las mismas. Con un enfoque estratégico que incluya la evaluación del impacto, ajustes en el sistema de filtración, uso adecuado de productos químicos, limpieza manual y mantenimiento preventivo, es posible restaurar la claridad y la higiene del agua de forma eficiente y sostenible. Esta metodología no solo conserva recursos hídricos valiosos, sino que también protege el ambiente para el disfrute seguro de sus usuarios. La colaboración con profesionales del mantenimiento de piscinas puede ofrecer un apoyo invaluable en la implantación de estas estrategias, asegurando que la piscina permanezca en condiciones óptimas durante todo el año, incluso frente a los desafíos que plantea la calima.