El temor a la entrada de Vox en el Gobierno ha conseguido movilizar a muchos votantes de izquierda que se abstuvieron el 28-M.  | Josep Bagur Gomila

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El temor a la entrada de Vox en el Gobierno ha despertado al votante dormido de la izquierda que hace solo dos meses, en las comicios locales del pasado mes de mayo, se quedó en casa. En las elecciones al Consell del 28-M    el bloque de los partidos progresistas (PSOE, Més per Menorca y Unidas Podemos) consiguió aunar 19.714 votos. Ocho semanas después, PSOE y Sumar Més han visto crecer los apoyos hasta los 24.152. Son casi 4.500 sufragios más para la izquierda, un incremento del 22,5 por ciento que hace dos meses hubieran dibujado un panorama muy diferente en la máxima institución insular y en la configuración de la gran mayoría de ayuntamientos.

El notable incremento de la participación en el 23-J, con alrededor de 6.500 votantes más que hace dos meses, ha contribuido a que todos los partidos vean incrementado su número de sufragios, pero no lo han hecho de una forma proporcional. Las cifras muestran cómo el bloque de la derecha (la suma de PP y Vox) ha aumentado su número de votos un 9,7 por ciento (1.794 papeletas). Dicho de otra forma, siete de cada diez votantes que se abstuvieron en mayo han apostado por los partidos de izquierdas, y muy especialmente por el PSOE.

Los socialistas han capitalizado mucho mejor la estrategia de Pedro Sánchez –a la postre acertada para sus intereses– de adelantar las elecciones para hacerlas coincidir con el proceso de negociación entre PP y Vox en diversas autonomías. El PSOE ha logrado uno de sus mejores resultados electorales de la historia, con 4.133 votos más que hace dos meses, un aumento del 39,16 por ciento. Mientras, Sumar Més ha conseguido 305 apoyos más de los que lograron por separado Més per Menorca y Unidas Podemos el 28-M.

Es un incremento de apenas un 3,3 por ciento, prácticamente el mismo que ha logrado el PP, que atesora en el 23-J 477 votos más que hace dos meses, cuando –cabe recordar– Ciudadanos sí concurría a las elecciones, en las que logró 517 votos. Vox también ha experimentado un crecimiento muy notable, el más acusado de hecho, del 82,8 por ciento, al lograr sumar 2.004 votos más que el pasado mayo.

Esta tendencia a la movilización del voto de la izquierda ha quedado patente en el ámbito municipal. Hace dos meses los partidos de derecha lograron más del 50 por ciento de los votos en cinco de los ocho municipios de la Isla. Los resultados de la votación al Congreso el pasado domingo muestran un panorama muy diferente. La suma de los partidos del espectro de la derecha no logra superar ese porcentaje en ningún municipio.

Las izquierdas logran mayorías claras en todos los municipios con una sola excepción, la de Alaior, donde la igualdad es máxima, aunque se decanta también para el bloque progresista por 40 votos. La reacción del votante de izquierdas ha sido evidente y ha vuelto a dejar patente que, cuando el clima político llama a su movilización, la izquierda es mayoritaria en la Isla, como se ha demostrado en 10 de las 15 elecciones de la democracia moderna.

Los partidos de  izquierdas han sumado más en 10 de las 15 elecciones

El análisis histórico de los resultados de las elecciones al Congreso revela la preponderancia de los partidos de izquierdas sobre los de derecha y centro derecha. De los 15 comicios que se han celebrado desde 1979, en diez el hipotético bloque de izquierda ha superado el 50 por ciento de los sufragios. El mayor apoyo lo recogió la izquierda en las primeras elecciones del año 2019, cuando PSOE, Unidas Podemos y Ara Més lograron sumar el 55,69 por ciento de los votos, 24.984. En las elecciones del 23-J casi se ha llegado a esa cifra (24.152 votos), aunque el porcentaje es ligeramente inferior, rozando el 53 por ciento de los votos emitidos.

Es Castell, donde la izquierda sube 15 puntos de las locales a las generales

La reacción de la izquierda en las elecciones del 23-J queda patente en el análisis municipal de los resultados del Congreso y un caso es paradigmático de lo ocurrido. En Es Castell Lluís Camps (PP) logró el 28-M la mayoría absoluta y la suma de los partidos de izquierda, PSOE y Som Es Castell se quedaba con el 42 por ciento de los votos. Dos meses después la situación ha dado un vuelco sorprendente demostrando no solo la movilización de la izquierda, sino las diferentes lógicas que siguen los votantes en unas elecciones de ámbito estatal. El pasado domingo los partidos de izquierda, PSOE y Sumar Més han logrado el 57 por ciento de los votos, la victoria más holgada para las izquierdas de todos los municipios de la Isla. La suma de PSOE y Sumar Més ha logrado en Es Castell un 47,18 por ciento más de votos que la suma de los partidos de izquierda en el 28-M. Este resurgir de la izquierda también se ha producido claramente en Sant Lluís, Ferreries y Es Migjorn y en menor medida en Alaior y Es Mercada. En Maó y Ciutadella los porcentajes no se han movido demasiado.

Los votos ‘prestados’ de Vox para aupar a Vilafranca al Consell

Las reiteradas llamadas de los dirigentes populares a concentrar el voto útil en el PP para desalojar a Pedro Sánchez de la Moncloa no han tenido efecto en Menorca. Lejos de seguir la tendencia generalizada del país, con una notable pérdida de votos de Vox en favor del Partido Popular, en la Isla el PP se ha estancado con un crecimiento mínimo, apenas 500 votos más (un 3,1 por ciento) que el pasado mayo, mientras Vox ha vivido un espectacular crecimiento de sufragios, pasando de los 2.420 votos del 28-M a 4.424 el pasado domingo, un auge de casi un 83 por ciento.

Las tendencias electorales no son una ciencia exacta y son muchos los factores que llevan a los votantes a apostar por un partido, pero el análisis comparativo con las elecciones locales muestra un fuerte afloramiento de voto para el partido de Santiago Abascal. Todo parece indicar, vista que la mayor participación ha favorecido sobre todo al bloque de los partidos de izquierda, que muchos electores que el pasado domingo apostaron por Vox hace dos meses se decantaron por Vilafranca.

Voto útil

A la vista del reparto de escaños la jugada, que era arriesgada, les salió bien, porque permitió al PP hacerse con seis consellers y no impidió que Vox lograra la representación que a la postre impedía (a costa de Unidas Podemos por un puñado de votos) que la izquierda sumara una nueva mayoría para seguir gobernando en la máxima institución.

Parece que el voto útil fue activado con mucha más energía en las elecciones al Consell que en los comicios para configurar el Congreso de los Diputados.