Un miembro del servicio de las tropas prorrusas monta guardia en los momentos previos a la esperada evacuación de los soldados ucranianos heridos de la acería sitiada Azovstal. | Reuters

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Rusia cifra en 265 los soldados ucranianos evacuados la víspera de la acería de Mariúpol, incluidos 51 gravemente heridos que, tras «deponer las armas y rendirse», ahora son «prisioneros» de guerra, según el Ministerio de Defensa. Esta versión dista de la ofrecida por las autoridades ucranianas, que informan de un próximo intercambio de prisioneros con Moscú para recuperar a «nuestros héroes» de la población portuaria del sur del país, que en todo caso ha quedado bajo dominio total de las tropas rusas, chechenas y prorrusas del Donbás.

«Ayer se entregaron los militantes de la unidad nacionalista de Azov y los militares ucranianos bloqueados en la planta de Azovstal en Mariúpol», señaló el portavoz castrense ruso, general mayor Ígor Konashénkov, en su parte bélico matutino. Defensa sostuvo que, durante las últimas 24 horas, «265 militares, incluidos 51 gravemente heridos, depusieron las armas y se rindieron». A su vez el viceministro ruso, Andréi Rudenko, aseguró este martes que entre Rusia y Ucrania no hay actualmente «ningún tipo» de negociación.

«Las negociaciones no continúan. Ucrania ha abandonado de hecho el proceso negociador», dijo Rudenko, citado por la agencia Interfax. Rudenko subrayó que las conversaciones, iniciadas a finales de febrero, se han interrumpido. Este martes, el titular de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, criticó a Washington y a Londres por «guiar» a Ucrania durante las rondas anteriores de negociaciones con Rusia. Las negociaciones entre las partes se estancaron hace mes y medio, después de recrudecerse los combates en Mariúpol y salir a la luz las imágenes de Bucha.

La última ronda de conversaciones presenciales entre los delegados de ambos países tuvo lugar en Estambul, el pasado 29 de marzo. Últimamente el gobierno turco ha mostrado su firme oposición a que Finlandia y Suecia ingresen en la OTAN, algo que también ha rechazado el propio Vladímir Putin en reiteradas ocasiones. Tras aquella reunión, las partes sugirieron tímidos avances en la negociación, pero las semanas posteriores pusieron de relieve que las diferencias siguen siendo irreconciliables, pese a que los contactos continuaron en formato de videoconferencia. Así, el pasado 9 de mayo, el jefe negociador ruso, Valdímir Medinski, aseguró que las negociaciones en formato remoto continúan y «no han parado».