Imagen de archivo de una fragata rusa de la clase Burevestnik. | Efe

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El Ejército de Rusia se replegó de una estratégica isla ucraniana en el mar Negro, conocida como Zmiinyi o Isla de las Serpientes, que había ocupado al principio del conflicto bélico que inició contra Ucrania hace más de cuatro meses, informó el Ministerio de Defensa. «El 30 de junio, como medida de buena voluntad, las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa completaron sus tareas asignadas en la isla Zmiiyiy y retiraron la guarnición estacionada allí», anunció el portavoz castrense, Ígor Konashénkov, en la cuenta oficial del Ministerio de Defensa en Telegram. Moscú explica la retirada con su voluntad de «demostrar a la comunidad internacional que Rusia no interfiere en los esfuerzos de la ONU para organizar un corredor humanitario para la exportación de productos agrícolas desde el territorio de Ucrania».

«Esta decisión no permitirá a Kiev especular sobre el tema de una inminente crisis alimentaria, al referirse a la imposibilidad de exportar grano debido al control total de Rusia sobre la parte noroeste del mar Negro», sostuvo Konashénkov. Rusia considera que ahora «la pelota está en el tejado de Ucrania, que aún no ha despejado la costa del mar Negro, incluidas las aguas próximas al puerto» de Odesa, el único que queda bajo su control. La isla rocosa, situada en el mar Negro, a unos 45 kilómetros de las costas ucraniana y rumana, fue tomada por Rusia al principio de la guerra en Ucrania.

Zmiinyi ganó fama mundial cuando un guardia fronterizo ucraniano, Román Gríbov, que fue capturado con doce compañeros por los rusos en la pequeña isla, respondió con el dedo medio alzado a la exigencia de rendición de los comandantes del otrora buque insignia de la Flota rusa del mar Negro, el «Moskvá», hundido en abril por Ucrania. La isla tiene un gran valor estratégico, pues quien la domine tiene el control del mar, la tierra y el aire en la parte noroeste del mar Negro y el sur de Ucrania, con la importante ciudad portuaria de Odesa al alcance de la artillería. Con una longitud de 662 metros y una anchura de 440 metros, albergaba complejos rusos de defensa aérea, tres unidades de sistemas de artillería de cohetes, un grupo de lanchas y unidades de fuerzas especiales, según el Departamento de Inteligencia Militar de Ucrania (GUR).

Servía para dar cobertura a la aviación rusa y la Flota del mar Negro, entre otras ventajas estratégicas. Por todo ello, Kiev quería recuperarla. El jefe del GUR, el mayor general Kyrylo Budanov, aseguró recientemente que los contraataques continuarán hasta que Zmiinyi esté liberada. Hace poco las fuerzas ucranianas afirmaron haber destruido y hundido otro barco ruso, el remolcador «Vasili Bej», cuando intentaba transportar armas y tropas de refuerzo a la isla.

Además, la semana pasada efectuaron dos contraataques contra la guarnición rusa en la isla y golpearon sendos complejos de misiles y cañones antiaéreos Pantsir-C1, una estación de radar y vehículos militares. Según dijo entonces la inteligencia del Reino Unido, «la defensa costera de Ucrania ha neutralizado en gran medida la capacidad de Rusia para establecer el control del mar y proyectar una fuerza marítima en el noroeste del mar Negro». «Esto ha socavado la viabilidad del diseño operativo original de Rusia para la invasión, que implicaba mantener la región de Odesa en riesgo desde el mar», opinó.