Momento de la entrada del féretro de Berlusconi, rodeado de una multitud de admiradores del ex primer ministro. | CIRO FUSCO

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Italia se ha despedido este miércoles de Silvio Berlusconi, primer ministro en tres ocasiones y magnate de los medios de comunicación y el fútbol, con un simbólico funeral de Estado que ha coincidido también con un día nacional de luto, en memoria de un político y empresario que ha marcado la evolución del país transalpino desde mediados de la década de los noventa. Berlusconi, enfermo de leucemia, falleció el lunes a los 86 años en un hospital de Milán, después de varios días ingresado. Su féretro reposaba desde ese mismo día en la mansión que el magnate tenía en Arcore, desde donde ha partido este miércoles para recorrer los 33 kilómetros que le separaban de la catedral de Milán, jaleado por muestras de apoyo. De hecho, miles de personas han acudido a la plaza del Duomo, frente a la emblemática catedral milanesa, para dar su último adiós a Silvio Berlusconi y seguir el acto desde pantallas gigantes.

Sus restos han sido recibidos entre los aplausos de los allí reunidos, que han mostrado símbolos de recuerdo al difunto político y empresario, con alusiones a su partido, Forza Italia, y también al equipo de fútbol que presidía, el AC Milan. Ya dentro del templo, las primeras filas han estado reservadas para los familiares directos y los representantes de las principales instituciones del país, entre ellos el presidente de la República, Sergio Mattarella, y la primera ministra, Giorgia Meloni, así como antiguos jefes de Gobierno como Mario Draghi o Paolo Gentiloni, que ha acudido en representación de la Comisión Europea.

Al sepelio han acudido, además, representantes de gobiernos internacionales, entre ellos el ministro de Exteriores de Turquía, Hakan Fidan, si bien el Kremlin ha matizado este miércoles que Rusia no ha recibido invitación alguna, días después de que el presidente ruso, Vladimir Putin, se despidiese públicamente de Berlusconi describiéndolo como un «verdadero amigo». El arzobispo de Milán, Mario Delpini, ha presidido la ceremonia, donde ha recordado que Berlusconi fue «sin duda» en vida un político y un empresario, así como una figura pública en términos generales. «Pero en este momento de despedida y oración, ¿qué podemos decir? Era un hombre, un deseo de vida, un deseo de amor, un deseo de alegría. Era un hombre y ahora se encuentra con Dios», ha proclamado ante los presentes.