Cúpula militar de los rebeldes hutíes. | Reuters

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El movimiento hutí amenazó con una «respuesta fuerte y eficaz», después de que Estados Unidos llevó a cabo otro ataque a Yemen durante la noche, aumentando aún más la tensión, mientras Washington promete proteger la navegación de los ataques del grupo alineado con Irán. Los ataques se han sumado a la preocupación por la escalada de un conflicto que se ha extendido por la región desde que el grupo militante palestino Hamás e Israel entraron en guerra, con los aliados de Irán también en liza en Líbano, Siria e Irak.

El último ataque, que según Estados Unidos alcanzó una instalación de radar, sigue a una jornada de decenas de ataques estadounidenses y británicos contra instalaciones de los hutíes en Yemen. «Este nuevo ataque tendrá una respuesta firme, fuerte y eficaz», dijo a Al Yazira Nasruldeen Amer, portavoz de los hutíes, que agregó que no hubo heridos ni «daños materiales». Mohammed Abdulsalam, otro portavoz de los hutíes, dijo a Reuters que los ataques, incluido el de la noche anterior que alcanzó una base militar en Saná, no tuvieron un impacto significativo en la capacidad del grupo para impedir el paso de buques afiliados a Israel por el mar Rojo y el mar Arábigo.

El Pentágono dijo el viernes que los ataques británico-estadounidenses tuvieron «buenos efectos». Hans Grundberg, enviado especial de la ONU para Yemen, instó el sábado a la máxima moderación a «todos los implicados» en Yemen y advirtió de una situación cada vez más precaria en la región. Los hutíes afirman que su campaña marítima tiene como objetivo apoyar a los palestinos bajo asedio israelí. Muchos de los buques que han atacado no tenían conexión conocida con Israel. El grupo, que controla Saná y gran parte del oeste y norte de Yemen, también ha disparado drones y misiles por el mar Rojo contra el propio Israel.

A punto de cumplirse 100 días de guerra en la Franja de Gaza contra el grupo islamista palestino Hamás, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu prometió seguir «hasta la victoria» a pesar de la presión de las familias de los 136 rehenes que permanecen en el enclave, que convocaron una protesta multitudinaria de 24 horas para exigir un acuerdo que permita su regreso inmediato. «La guerra no parará ni por La Haya, ni por las amenazas del eje del mal», afirmó el primer ministro en una declaración televisada a la nación la víspera de que se cumplan mañana 100 días de la guerra en Gaza, donde ya han muerto más de 23.800 personas.

Netanyahu se refería tanto al proceso abierto esta semana por genocidio en la Corte Internacional de Justicia de La Haya, a demanda de Sudáfrica, que reclama un alto el fuego inmediato como medida cautelar; como a los numerosos ataques hacia territorio israelí de Hamás, la milicia chií libanesa Hizbulá y los hutíes de Yemen, grupos apoyados por Irán, a los que englobó como el «eje del mal». «Estamos en el camino de la victoria y no pararemos hasta conseguirla. No hay nada que nos comprometa ni nadie que pueda detenernos», afirmó el primer ministro israelí, quien prometió más presupuesto para financiar la guerra.

Relatives of the Isarelis taken hostage in Gaza start marking the approaching 100 days of their captivity

En línea similar se expresó el jefe del Estado Mayor de Israel, teniente general Herzi Halevi, quien anunció que el Ejército aprobó hoy mismo un plan para que el Comando Sur, que opera en Gaza, continúe los combates y «aumente la presión militar sobre Hamás». «Esta presión, y sólo ella, ha logrado devolver a muchos rehenes», aseveró. Netanyahu y Halevi pronunciaron sendos discursos minutos antes de que comenzara, en la rebautizada como Plaza de los Secuestrados de Tel Aviv, una protesta multitudinaria de 24 horas, con motivo de los 100 días de guerra, impulsada por las familias de los rehenes para reclamar al gobierno un acuerdo que permita traerlos de vuelta a casa.

«El tiempo se acaba», fue el mensaje más repetido, ya que de los 136 cautivos que quedan dentro del enclave, se estima que 25 están muertos, además de 11 rehenes cuyos cuerpos las tropas israelíes han recuperado durante la ofensiva terrestre. Más de 120.000 personas acudieron a la manifestación, que seguirá hasta las 20.00 horas (18.00 GMT) de mañana, y en la que intervinieron con mensajes de solidaridad a los rehenes el embajador de EEUU, Jacob Lew; o el mandatario francés, Emmanuel Marcron, en un videomensaje.

También está prevista la participación del presidente israelí, Isaac Herzog; así como de rehenes liberados, Daniel Aloni o Raz Ben Ami, o de familiares de los cautivos que siguen en poder de los islamistas en Gaza. Horas antes de esa manifestación masiva, en la misma plaza se inauguró una instalación de un túnel como los de Hamás, para que los israelíes experimenten cómo sufren los rehenes que llevan allí encerrados casi 100 días. «Ahora estoy temblando, apenas puedo respirar, y solo he estado dentro cinco minutos. Sólo quería salir corriendo de allí. Llevan ya 100 días sentados en la oscuridad en este lugar terrible», declaró Ella, hija de Ohad Ben Amin, aún cautivo, y de Raz Ben Ami, ya liberada.

Otras protestas se desarrollaron también en Tel Aviv y en otras ciudades como Jerusalén, Haifa, Netanya o Cesarea, para pedir elecciones anticipadas y desplazar a Netanyahu del poder, descontentos con su gestión de la crisis de seguridad que permitió el brutal ataque de Hamás el 7 de octubre -que dio inicio a la guerra y que dejó más de 1.200 muertos y unos 250 secuestrados- y su negativa a negociar otra tregua para liberar al resto de cautivos.

Mientras tanto en la Franja de Gaza prosiguen los ataques israelíes y se agudiza la crisis humanitaria. En las últimas horas fallecieron al menos 135 personas, la mayoría en el área de Jan Yunis donde se concentran los combates, con lo que los muertos en casi 100 días de guerra se elevan a más de 23.800 -además de unos 8.000 cuerpos que se estiman bajo los escombros- y a 60.300 heridos, según el Ministerio de Sanidad de Gaza, controlado por Hamás.

El gobierno gazatí de Hamás denunció que son necesarios 1.300 camiones de alimentos diarios para atender las necesidades alimentarias de 800.000 personas en riesgo de hambruna solo en el norte de la Franja, sumida en una catástrofe y una destrucción sin precedentes. «Esta guerra ha afectado a 2,3 millones de personas, toda la población de Gaza. Muchos llevarán cicatrices de por vida, tanto físicas como psicológicas», denunció la Agencia de la ONU para los Refugiados (UNRWA), cuyos centros saturados acogen a más de 1,4 millones de gazatíes, que viven «en condiciones inhumanas» sin comida, higiene o privacidad. «La muerte masiva, la destrucción, el desplazamiento, el hambre, las pérdidas y el dolor de los últimos 100 días están manchando nuestra humanidad compartida», lamentó la agencia de la ONU.