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Nos habíamos olvidado de la Luna. Después de alcanzarla y pisar su suelo resultó que nuestro satélite no tenía interés real; que su conquista fue más bien cosa de la guerra fría, otra manera de que Estados Unidos y Rusia se pelearan por ver quién prevalecía en el mundo.

Durante décadas la Luna perdió brillo y preferimos mirar (buscar) más allá, hacia Marte. Aquello coincidió además con la leyenda negra de que todo había sido un montaje; de que en realidad Neil Armstrong no había pisado la superficie lunar aquel 20 de julio de 1969. Según una encuesta de Gallup, en 1999 todavía un 6% de la población de EE UU tenía dudas de que lo de haber llegado a la Luna fuera verdad.

El ser humano no ha vuelto a pisar la superficie de la Luna desde 1972

Pero, de repente, todo ha cambiado en los últimos años. El interés por nuestro único satélite natural ha renacido. Resulta que sí, que la Luna tiene interés real. Bajo el suelo que han pisado sólo doce seres humanos hay recursos, no sólo minerales, de gran importancia.

Cinco países han logrado alunizar

Ya son cinco los países que han alunizado buscando su parte del pastel lunar. El último ha sido Japón, cuyo módulo SLIM (Smart Lander for Investigating Moon), más conocido como el "francotirador lunar", llegó este viernes a nuestro satélite después de un largo viaje que ha durado cuatro meses.

Uno de los puntos fuertes de la misión japonesa de este viernes fue que se completó el alunizaje con una precisión nunca vista. El gran problema es que los paneles solares no están generando electricidad por un problema en el hardware de la célula solar. Por lo tanto, Kuninaka afirma que SLIM se ha visto obligado a usar su batería para que dure solo "unas horas", debido a "hay un límite".

Si Japón es el quinto país en alunizar, el cuarto en hacerlo fue la India, el pasado 23 de agosto. La misión Chandrayaan-3 escogió el polo sur de Luna. Allí no llega la luz del sol, pero —y esto es lo importante— puede que bajo esa superficie se oculten enormes reservas de agua helada. Antes, ya habían pisado la superficie lunar EE UU, Rusia y China.

Pero, ¿por qué nuevos países se han decidido a pisar la Luna y por qué los que ya lo consiguieron organizar ahora nuevas misiones? Recursos. Hay, que se sepa, mucho aluminio, hierro y titanio. Pero no sólo minerales. También el agua, ese líquido que dicen será la causa de las nuevas guerras de la Tierra en no muchos años. Ya hemos visto que ese es el propósito de la India (su rover lleva meses peinando el terreno en busca del líquido fundamental).

El mismo mes de agosto de 2023 en que la misión india alunizó, la rusa Luna-25 se estrelló contra la superficie del satélite. Rusia quería también hacerse un sitio en el polo sur de la Luna. Hay misiones programadas en los próximos años tanto de la NASA norteamericana como de la Administración Espacial Nacional de China (CNSA). Todas las grandes potencias mundiales quieren el agua lunar.

Agua para colonizar la Luna y otros planetas

Donde hay hielo hay vida. Agua es oxígeno y también hidrógeno. De modo que con esos hielos lunares los seres humanos podrían respirar e hidratarse. Pero es que además ese hidrógeno serviría como combustible para, por ejemplo, misiones espaciales en dirección a otros planetas. Sobre esa base de hielo-agua se podrían levantar bases donde vivirían grupos humanos dedicados a la extracción de minerales. Por eso hay que estar en el polo sur de la Luna.

Según David Barrado, profesor de Investigación Astrofísica en el Centro de Astrobiología (INTA-CSIC), la Luna tiene interés logístico, científico, comercial y, por supuesto, político. "Los planes de distintas potencias espaciales incluyen a nuestro satélite como estación de tránsito hacia Marte y los asteroides. El planeta rojo es el de más fácil acceso y en muchos aspectos es el más parecido a la Tierra", escribe en un artículo publicado en The Conversation.

"Algunos asteroides, muy numerosos y en algunos casos de órbitas cercanas, tienen gran riqueza en minerales estratégicos. Pero además, la Luna tiene un interés intrínseco, tanto desde el punto de vista científico —a veces olvidado— como comercial", explica Barrado.

Colaboración para explotar la Luna

EE UU, Rusia y China, India, ahora Japón, pero hay más países con intenciones lunares. Corea del Sur, Israel, Italia, Luxemburgo y los Emiratos Árabes Unidos tienen o participan en programas de exploración lunar. La colaboración parece fundamental.

India ya está colaborando con Japón y Rusia lo va a hacer con China. Aunque el proyecto más ambicioso es Artemis, el acuerdo internacional liderado por EE UU para regresar a la Luna, con una inversión de al menos 100.000 millones de dólares. Lo han firmado ya 28 países, entre ellos España. La idea es levantar bases permanentes y una estación de tránsito, llamada Gateway, hacia otros planetas y no sólo Marte.

El espacio exterior y los cuerpos más allá de nuestro planeta son propiedad conjunta de toda la humanidad"

En noviembre de 2022, varios estados miembro de la Agencia Espacial Europea se comprometieron con el proyecto Artemis con la construcción de 2 de los módulos que formarán parte de la estación Gateway. Habrá un módulo (Spirit) que aportará el combustible y la infraestructura para las telecomunicaciones entre la Tierra y la Luna. El otro será uno de los dos módulos habitables.

Pero, ¿de quién es la Luna?

En principio, como recuerda Barrado, "el espacio exterior y los cuerpos más allá de nuestro planeta son propiedad conjunta de toda la humanidad". Las actividades fuera de la Tierra están reguladas por varios acuerdos internacionales, entre los que destaca el Tratado del Espacio Exterior en vigor desde 1967.

El espacio ultraterrestre, incluso la Luna y otros cuerpos celestes, no podrá ser objeto de apropiación nacional"

Aquel documento, nacido por iniciativa de la la ONU, proporciona libre acceso espacio a todos los objetos celestes, y que estos no pueden ser reclamados por ningún estado o individuo. "El espacio ultraterrestre, incluso la Luna y otros cuerpos celestes, no podrá ser objeto de apropiación nacional por reivindicación de soberanía, uso y ocupación, ni de ninguna otra manera", dice ese tratado.

Todo ello, claro, con el permiso Jenaro Gajardo Vega, el abogado y poeta chileno que en 1954 firmó ante un notario un documento que le proclamaba dueño de la Luna. "Es dueño, desde antes del año 1857, [...] del astro, satélite único de la Tierra, de un diámetro de 3.475.00 kilómetros, denominada LUNA", se lee en aquella acta.