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El Gobierno ha decidido no revalorizar las pensiones contributivas con la desviación del IPC en 2012, el 2,9 por ciento según el dato adelantado de noviembre, para no tener que desembolsar una cantidad que rondaría los 3.800 millones de euros.

No obstante, el Ejecutivo se ha comprometido a subirlas en 2013 un 2 por ciento a los pensionistas que perciban menos de 1.000 euros y un 1 por ciento al resto, según lo avanzó ayer la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

La subida del 2 por ciento beneficiará a 6,6 millones de pensionistas, que suponen el 70 por ciento del total, y supone un coste de 1.513 millones de euros.

La ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, durante su intervención en la rueda de prensa anunció que ha pedido su comparecencia en la Comisión del Pacto de Toledo para informar al respecto y explicó que este año se ha suspendido la actualización de las pensiones por una cuestión de "excepcionalidad" motivada por la gravedad de la crisis económica.

Situación que también ha obligado al Ejecutivo a cambiar "temporalmente" (hasta 2015) la ley que regula el fondo de reserva de la Seguridad Social (la "hucha de las pensiones") y así poder disponer de 4.000 millones de euros este año para abonar las pagas ordinaria y extraordinaria de diciembre, que suponen un gasto de 15.000 millones de euros.

Hasta ahora, la ley sólo permitía utilizar un máximo del 3 por ciento de la denominada "hucha de las pensiones" cada año, porcentaje que ya se ha utilizado en 2012 después de que el pasado 27 de septiembre el Gobierno autorizara -por primera vez desde que se creó el fondo- el uso de 3.063 millones.

La decisión de no actualizar las pensiones conforme a la inflación ha sido "muy difícil", según Báñez, quien dijo ser consciente del esfuerzo que se pide a los jubilados, que son en estos momentos la "columna vertebral" y sostienen a muchas familias.

El PSOE calificó de "cruel" y "especialmente grave" la medida porque afecta a los mayores, según su secretario de Organización, Óscar López, quien anunció que solicitará la comparecencia urgente del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el Congreso de los Diputados para que explique su decisión. También CCOO y UGT se mostraron en contra de la decisión. Para el secretario general de UGT, Cándido Méndez, es "muy mala noticia" y adelantó que estudiará junto con CCOO y la plataforma social si se movilizan contra la medida.

El secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, calificó ayer de "profundamente injusta" la decisión y advirtió de que esta medida además de ineficaz, profundizará la recesión y acelerará el que se llegue a los seis millones de parados.

Sin embargo, la mayoría de analistas consultados, están a favor de que las pensiones no se revaloricen con la inflación. Entre ellos, el director de la cátedra de Relaciones Laborales del IESE, Sandalio Gómez, dijo a Efe que ve bien que, en estos momentos, no se actualicen las pensiones, y calificó de "prudente y acertado" que en 2013 suban el 1 por ciento y el 2 por ciento las inferiores a 1.000 euros.