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El desplome de la cotización del barril de crudo Brent, que ha caído este miércoles por debajo de los 50 dólares, ha abaratado los carburantes de automoción en España hasta situarlos en niveles similares a los que se registraban en octubre de 2010.

Según datos del Ministerio de Industria consultados por Efe, el litro de gasóleo de automoción cuesta hoy una media de 1,098 euros en las estaciones de servicio de la Península y Balears y el de gasolina de 95 octanos, 1,151 euros.

Los datos oficiales del boletín petrolero de la Comisión Europea, que habitualmente se publican cada semana, no se han actualizado desde mediados de diciembre.

Así, de acuerdo a los datos de Industria -que registran el precio de venta de todas las gasolineras de España-, el gasóleo cuesta una media de 1,098 euros, un 10,6 % menos que a principios de diciembre y un 17,07 % menos que en septiembre.

Esto significa que el usuario de un vehículo diésel con un depósito medio de 50 litros paga ahora 54,9 euros por el llenado, 11,3 euros menos que a finales de verano.

De hecho, en las últimas semanas algunas estaciones de servicio han roto la barrera del euro y actualmente hay 209 gasolineras de la Península y Baleares que venden el gasóleo por debajo de este precio.

Por su parte, la gasolina de 95 octanos cuesta una media de 1,151 euros el litro, lo que supone una rebaja del 11 % con respecto a los precios que marcaba hace un mes y del 18,54 % con respecto a principios de septiembre.

De esta manera, el llenado de un depósito medio de gasolina cuesta 57,55 euros, 13,1 euros menos que en septiembre.

El continuado descenso del precio del petróleo -que cotizaba a más de 110 euros el barril a principios de verano- obedece a varios factores, entre ellos la decisión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), de mantener los actuales niveles de producción, en unos 30 millones de barriles diarios, frente a las peticiones de algunos miembros, como Venezuela, para aumentar el cupo.

Las petroleras siempre han defendido que el precio del carburante no puede bajar tanto como el del crudo porque la mayor parte de sus costes son fijos, como el impuesto de hidrocarburos, la distribución o la comercialización.